> ## Content Index
> Fetch the complete content index at: https://diariosocialista.net/llms.txt
> Use this file to discover other available public pages before exploring further.

# La Guardia Civil entrenó a los servicios marroquíes que espiaron a Sánchez
- URL: https://diariosocialista.net/2026/09/03/la-guardia-civil-entreno-a-los-servicios-marroquies-que-espiaron-a-sanchez/
- Published: 2026-09-03T10:00:51.000Z
- Updated: 2026-09-03T10:16:04.000Z
- Description: La investigación de Forbidden Stories y la filtración de Jabaroot revelan la cooperación entre los servicios de inteligencia de ambos países.
- Author: Diario Socialista
- Tags: Mundo, Crisis de Ceuta, Servicios de inteligencia, #p-2-2

Marruecos ha construido una vasta red de vigilancia en el norte de África, un entramado que combina el espionaje tecnológico de vanguardia —el software israelí Pegasus— con métodos tradicionales de control territorial. La estructura de este aparato represivo ha sido desvelada este verano por una investigación del consorcio de periodistas Forbidden Stories, con la colaboración de medios como [*El Confidencial*](https://www.elconfidencial.com/mundo/2026-07-16/pegasus-project-entranas-espionaje-marroqui-cbtr%5F4390628/), que ha accedido a testimonios exclusivos de exagentes de la inteligencia marroquí, documentos internos y pruebas verificadas por el Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional. Casi simultáneamente, el grupo de hackers Jabaroot, que se presenta como argelino, ha publicado en Telegram los nombres, cargos y años de ingreso de más de 70.000 presuntos agentes de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST) —la inteligencia interior— y de la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) de la monarquía alauí, en lo que ha calificado como un “regalo” a Europa “y especialmente a España”. La filtración, que incluye un fichero con datos bancarios de unos 1.400 agentes, llega en medio de una crisis diplomática por la entrada masiva de personas migrantes en Ceuta a finales de julio.

El periodista de *El Confidencial* Ignacio Cembrero, que fue el primero en adelantar esta información, ha matizado en varias entrevistas el valor real de la filtración: “Es un regalo un poquito caducado, porque la lista que sacaron ayer no es la de los agentes que hoy en día están en servicio. Se remonta a hace dos o tres años”. Pese a ello, ha subrayado su importancia estratégica: “Es una información muy valiosa para todos los servicios de información” y ha asegurado haber constatado “el enorme interés” que la filtración ha despertado en algunas capitales europeas. Además, Cembrero ha señalado que Jabaroot ha dirigido de forma reiterada sus acusaciones contra Abdellatif Hammouchi, jefe de los servicios de inteligencia y seguridad de Marruecos, y Fouad Ali El Himma, conocido como “el virrey”.

Las pesquisas y las filtraciones recientes apuntan al epicentro del espionaje marroquí: la DGST, dirigida desde hace más de 20 años por Abdellatif Hammouchi, el hombre fuerte de la seguridad del reino. Los exagentes consultados por la investigación, firmada por los periodistas José Bautista, Miguel Ángel Gavilanes, Ignacio Cembrero, Hicham Mansouri, Javier G. Fernández y Laura Martín, describen un “Estado policial” cuya “misión principal es proteger al rey y la continuidad de la monarquía”. Las órdenes de vigilancia de alto nivel, como las que autorizaron la infección con Pegasus de los teléfonos del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y de varios de sus ministros, emanan del “Bureau 21”, la oficina que dirige Fouad Ali El Himma, consejero real y mano derecha de Mohamed VI. Fue precisamente El Himma quien, de acuerdo con los informes del CNI a los que ha accedido *El Confidencial*, coordinó la estrategia para explotar la hospitalización de Ibrahim Gali, líder del Frente Polisario saharaui en España, como una “magnífica oportunidad” para forzar el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. En 2021 se produjo una entrada masiva similar en la ciudad autónoma, y la presión culminó con la infección del teléfono de Sánchez, de quien se extrajeron 2,57 gigabytes de datos entre el 19 y el 22 de mayo de 2021 —su segunda infección tras la detectada en octubre de 2020—. Posteriormente, el Gobierno español anunció un giro histórico de la posición diplomática pública española sobre el Sáhara, materializado en una carta de Sánchez a Mohamed VI el 18 de marzo de 2022.

La sofisticación del aparato represivo marroquí se revela en sus métodos, explicados con todo lujo de detalle en la investigación periodística. Los espías combinan técnicas de inteligencia tradicionales con la tecnología más avanzada. Antes de Pegasus, el día a día de la DGST se basa en “métodos más tradicionales”: escuchas telefónicas facilitadas por la cooperación de Maroc Telecom —la principal operadora del país, controlada en un 53% por el grupo emiratí Etisalat y en un 30% por el propio Gobierno marroquí—, el perfilado de las víctimas y la infiltración de informantes. La propia Guardia Civil española, al menos desde 2017, ha entrenado a los espías marroquíes en técnicas de infección de ordenadores de uso público en cibercafés. La DGST también se nutre de los llamados *moqadem*, una multitudinaria red de funcionarios de bajo rango que son “los ojos y oídos del Estado en cada manzana, calle y barrio”. Los agentes técnicos hackean redes WiFi, instalan interceptores de códigos IMSI, despliegan falsas antenas BTS o plantan cámaras y micrófonos del tamaño de una lenteja, “procedentes del Ejército israelí”, en los domicilios de los objetivos. Cuando todo falla, arrestan a los objetivos y desbloquean sus teléfonos con herramientas como Cellebrite. Pegasus, el programa israelí de NSO, “es el arma para el monstruo final”, el recurso al que acuden “cuando se han agotado el resto de tácticas y herramientas”. Los exagentes explican que Marruecos no adquirió Pegasus directamente de NSO, sino a través de la empresa emiratí FSSYS Al Fahad, que actuó como pantalla y asumió el coste del spyware mientras la DGST lo usaba para espiar. Según el informante que responde al sobrenombre de *Safir*, “los Emiratos lo compraron y lo redistribuyeron a los servicios amigos. Es como Netflix: un amigo paga la suscripción y los demás usan su cuenta”. La cooperación de Maroc Telecom es otra pieza clave de la operación, puesto que facilita el acceso a las comunicaciones móviles, otorga paquetes de datos ilimitados a los espiados para que el mayor consumo no levante sospechas y permite ejecutar infecciones sin que el objetivo llegue a pulsar ningún enlace.

Las revelaciones de Jabaroot y de la investigación periodística coinciden en señalar a los mismos nombres y a las mismas estructuras. El grupo de hackers, que ya había filtrado datos de altos cargos y de la seguridad social marroquí, ha expuesto ahora la identidad de la inmensa red de agentes que nutre este aparato. Cembrero ha destacado que los hackers han dejado mensajes en los que amenazan con nuevas publicaciones, incluyendo frases en español: “Si lo hacen, yo creo que serían documentos explosivos”. El periodista ha destacado que el grupo ha cumplido hasta ahora sus amenazas y que “todo lo que ha filtrado ha resultado ser veraz”. 

La filtración se produce después de que Jabaroot exigiera a Marruecos que pidiera disculpas por la crisis de Ceuta, suspendiera las elecciones legislativas y que eximiera expresamente al monarca de cualquier responsabilidad en la operación migratoria. Cembrero considera poco probable que dos figuras de ese nivel pudieran haber actuado completamente al margen del monarca, y ha planteado que pudo existir “un deseo por parte de las máximas autoridades de Marruecos de vengarse” por las informaciones publicadas sobre el espionaje, pero que finalmente “se les fue por completo de las manos”.

El régimen de Rabat, por su parte, ha atribuido la actividad de Jabaroot a Argelia, aunque su origen real no ha sido confirmado de forma independiente. Sin embargo, la coincidencia de ambas exposiciones —la de los métodos y la de los nombres— ofrece pistas inéditas de la maquinaria de vigilancia que Marruecos ha desplegado para controlar la disidencia interna y presionar a sus vecinos. Este arsenal no es una excepción, sino otra muestra más de las capacidades técnicas de espionaje que los servicios de inteligencia de todo el mundo han desarrollado en la última década. La combinación de programas de espionaje israelíes como Pegasus, la cooperación de las grandes empresas de telecomunicaciones, el entrenamiento cruzado entre agencias de distintos países y el uso de herramientas de desbloqueo como Cellebrite conforman un ecosistema internacional de vigilancia que trasciende fronteras. Por tanto, la filtración de Jabaroot y la investigación de Forbidden Stories no solo exponen el entramado marroquí, sino que ofrecen una radiografía actualizada del poderío de espionaje con el que cuentan los Estados para controlar a su población, a sus rivales y aliados, un poder que, como revelan los testimonios de los exespías consultados, se ejerce con total impunidad y sin control judicial efectivo. La capacidad de infectar teléfonos sin interacción del objetivo, de interceptar comunicaciones en tiempo real y de desbloquear cualquier dispositivo convierte la privacidad en una ilusión, y Marruecos es solo uno de los muchos países que han incorporado este arsenal a su maquinaria de control social y disputa política internacional.