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# 20 universidades españolas mantienen proyectos con Israel tras anunciar su boicot
- URL: https://diariosocialista.net/2026/09/11/20-universidades-espanolas-mantienen-proyectos-con-israel-tras-anunciar-su-boicot/
- Published: 2026-09-11T05:00:45.000Z
- Updated: 2026-09-11T05:00:45.000Z
- Description: Una investigación periodística revela que centros como la Autónoma de Barcelona o la Politécnica de Madrid participan en programas de la UE con entidades vinculadas al sector militar israelí que suman 6,6 millones de euros.
- Author: Diario Socialista
- Tags: Política, Genocidio en Palestina, Universidades, #p-2-3

Una investigación periodística internacional ha puesto de manifiesto la distancia entre los compromisos institucionales asumidos por múltiples universidades y su aplicación práctica. Un total de veinte universidades españolas continúan asociadas con entidades israelíes en proyectos financiados por la Unión Europea, a pesar de haber anunciado públicamente la suspensión o revisión de sus relaciones tras el genocidio. Esta colaboración se articula a través del programa marco Horizonte Europa e implica la captación de unos 6,6 millones de euros en fondos comunitarios para los campus españoles participantes, entre los que figuran la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Politécnica de Madrid y las universidades de Granada, Sevilla y Murcia.

Los datos forman parte de un trabajo desarrollado por el consorcio de medios *Investigate Europe* y la red *Reporters United*, publicado en exclusiva por el diario *Público*. La información revela que universidades del Estado español, Países Bajos, Italia y Bélgica participan en 38 nuevos proyectos europeos junto a empresas e institutos israelíes vinculados a la industria militar o al desarrollo de tecnologías de “uso dual”. El volumen global de financiación asignado a las 34 universidades europeas alcanza los 15 millones de euros.

El desencuentro entre las declaraciones políticas y los contratos de investigación se refleja en el caso de la Universidad de Granada. Al inicio del curso, su rector, Pedro Mercado Pacheco, reivindicó la institución como “un espacio volcado en la defensa de los derechos humanos y la construcción de la paz”. La universidad granadina lidera una batalla legal que ha llegado al Tribunal Supremo frente al lobby sionista Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM), quien ha presentado demandas contra al menos ocho universidades españolas para revocar los acuerdos de suspensión de relaciones adoptados desde mayo de 2024.

Sin embargo, en mayo de 2025, la propia Universidad de Granada se incorporó formalmente al proyecto europeo Proactif. En este programa participa la firma de microchips Mellanox, de origen israelí, junto a grandes corporaciones europeas del sector militar como Safran y Leonardo. Aunque el objetivo declarado de Proactif es la “gestión de seguridad civil mediante vehículos no tripulados para la protección de infraestructuras críticas”, la documentación técnica del proyecto reconoce explícitamente su potencial de doble uso civil y militar. La tecnología desarrollada por Mellanox ha sido utilizada históricamente por firmas como Israel Aerospace Industries, fabricante de los drones empleadas por las Fuerzas de ocupación de Israel.

Desde la universidad se alude a que Mellanox fue adquirida por la compañía estadounidense Nvidia, si bien la firma sigue figurando bajo pabellón israelí en los registros oficiales de la Comisión Europea. Explicaciones similares han sido ofrecidas por la Universidad de Murcia y la Universidad Politécnica de Madrid, esta última implicada en el proyecto Smarty de inteligencia artificial. La madrileña admite “ser consciente del carácter dual de las investigaciones en ciberseguridad”, pero califica de “inadecuado” atribuir a “un único proyecto la totalidad de la actividad o la cartera de clientes de las empresas que componen un consorcio”.

La participación española se extiende a iniciativas como NeAIxt, un programa centrado en el desarrollo de memorias de acceso aleatorio con aplicaciones en la aviación y lo militar. En este consorcio participan la Universidad de Sevilla y la Universitat Autònoma de Barcelona junto a la empresa israelí Weebit Nano. Desde la universidad catalana señalan la “dificultad técnica” de controlar la composición de grandes consorcios internacionales “desde la posición de un socio minoritario”. A juicio de la UAB, “la única alternativa efectiva para impedir estas situaciones sería la renuncia total a las convocatorias europeas o una decisión unilateral de la Unión Europea para suspender el Acuerdo de Asociación con Israel”.

### Casos en el resto de Europa

En Países Bajos, las universidades de Groninga y Eindhoven anunciaron la cancelación de su presencia en el proyecto React por la participación del Instituto Technion y de un docente con rango de teniente coronel en la reserva del ejército israelí. No obstante, semanas después rectificaron su decisión y continuaron en la investigación. El Instituto Technion está considerado como un pilar histórico del aparato tecnológico militar en su país, habiendo desarrollado los sistemas de análisis de datos y la maquinaria pesada empleada por las tropas israelíes. En Italia, la Universidad de Bolonia dio marcha atrás a finales de 2025 en sus planes de desenganche tras “evaluar los riesgos jurídicos y económicos de romper sus contratos”. En el Estado francés, el consejo rector de la Universidad Paris-Saclay desoyó las recomendaciones de su propio comité de ética y ordenó la continuidad en seis proyectos compartidos con socios israelíes.

Las entidades israelíes mantienen una presencia notable en la ciencia europea, figurando en 793 de los más de 19.000 proyectos aprobados en el marco de Horizonte Europa hasta mayo de 2026\. Según el análisis de los datos oficiales, el 77% de esas iniciativas cuentan con la intervención de firmas o instituciones ligadas al Ministerio de Defensa israelí. Cuestionada por el impacto de estas alianzas, la Comisión Europea ha precisado que “el cumplimiento de los estándares éticos se evalúa de manera individual en cada expediente”, admitiendo al mismo tiempo que “resulta imposible descartar por completo que los avances tecnológicos financiados acaben teniendo aplicaciones en el terreno militar”.