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# Los seis primeros meses de 2026 han superado ya en huelgas cualquier año completo desde 2012
- URL: https://diariosocialista.net/2026/09/12/los-seis-primeros-meses-de-2026-han-superado-ya-en-huelgas-cualquier-ano-completo-desde-2012/
- Published: 2026-09-12T07:00:24.000Z
- Updated: 2026-09-12T07:00:24.000Z
- Description: El Ministerio de Trabajo registra más de un millón de jornadas no trabajadas entre enero y julio, tres veces más que en el mismo periodo de 2025. Catalunya, Comunidad Autónoma Vasca y País Valencià concentran la mayor parte de la conflictividad.
- Author: Diario Socialista
- Tags: Economía, Huelga, Movimiento obrero, #p-2-4

Los datos publicados el pasado 28 de agosto por la Secretaría de Estado de Trabajo, a través de la Subdirección General de Estadística y Análisis Sociolaboral, confirman un aumento histórico de la conflictividad laboral en el Estado español durante los primeros siete meses de 2026\. Según el avance de la Estadística de Huelgas y Cierres Patronales (HUE), el número de jornadas no trabajadas entre enero y julio de 2026 ha superado el millón, lo que representa ya más del triple que en el mismo periodo de 2025\. La cifra es aún más impresionante si se compara con años anteriores: solo los seis primeros meses de 2026 han superado ya cualquier año completo desde 2012, un dato que evidencia la magnitud del repunte de la movilización obrera.

Por comunidades autónomas, Catalunya encabeza la lista de participantes en huelgas con 169.186 trabajadores afiliados, seguida de la Comunidad Autónoma Vasca (99.699), el País Valencià (61.257), Galiza (40.818) y la Comunidad de Madrid (37.577). En cuanto a las jornadas no trabajadas, el liderazgo también corresponde a Catalunya (271.726), seguida del País Valencià (246.892), el País Vasco (182.180), Andalucía (143.807) y Galiza (120.835). Estas cifras muestran una conflictividad laboral generalizada que afecta a todos los territorios, aunque con especial intensidad en los núcleos industriales y de servicios públicos.

La cifra de más de un millón de jornadas no trabajadas en solo siete meses es la constatación numérica de un descontento que no ha dejado de crecer.El incremento de la conflictividad coincide con el estancamiento de la negociación colectiva, la paralización de la reducción de jornada en el Congreso y el deterioro del poder adquisitivo de la clase trabajadora. Los sindicatos han advertido de que la situación podría agravarse en los próximos meses si el Gobierno español no cumple los compromisos adquiridos en materia de registro horario y condiciones laborales. Mientras tanto, las patronales achacan el aumento de la conflictividad a una supuesta “inseguridad jurídica”, aunque [el pasado febrero los márgenes empresariales alcanzaron un récord histórico del 13% de rentabilidad y la productividad creció el doble que los salarios](https://diariosocialista.net/2026/02/22/las-ganancias-empresariales-baten-records-en-2025-y-la-productividad-crece-el-doble-que-los-salarios/).

El dato de 2026 es especialmente llamativo si se tiene en cuenta la evolución histórica de la conflictividad. Durante todo el año 2024, el total de jornadas no trabajadas por huelgas en el Estado español fue de 703.178, una cifra que ya ha sido ampliamente superada en los primeros siete meses de 2026\. Y si se retrocede a 2023, el dato anual fue de 709.900 jornadas, también por debajo del registro actual. Que en apenas medio año se haya superado el cómputo de cualquier ejercicio completo de la última década y media indica que el ciclo de protesta laboral ha entrado en una fase de intensidad desconocida desde los años de la crisis gran crisis financiera. La pregunta que queda en el aire es si el otoño, tradicionalmente una época de movilizaciones, consolidará esta tendencia o si el “diálogo social” de los sindicatos mayoritarios logrará reconducir un antagonismo que ya ha dejado su huella en las estadísticas oficiales.

![](https://diariosocialista.net/content/images/2026/09/huelgas-cierres-patronales.jpg)

### Más huelgas sectoriales y locales que nunca; sin huelga general desde 2012

La paradoja de los datos es evidente: mientras la conflictividad laboral alcanza cifras desconocidas desde hace más de una década y las bases obreras protagonizan un aumento sin precedentes de huelgas sectoriales, los sindicatos mayoritarios se mantienen al margen de las movilizaciones generalizadas y [firman convenios que degradan las condiciones salariales de los trabajadores](https://diariosocialista.net/2026/09/03/ccoo-firma-rebajas-salariales-en-grandes-cadenas-como-zara-o-primark/). CCOO y UGT no han convocado una sola huelga general estatal de 24 horas desde las de marzo y noviembre de 2012, situándose así en el extremo bajo del ranking europeo de convocatorias de paros masivos, según los datos del Instituto Sindical Europeo (ETUI) y de Eurofound. Mientras tanto, Grecia ha registrado varias huelgas generales anuales en los últimos años, Francia ha protagonizado frecuentes jornadas de movilización masiva y Portugal vivió en diciembre de 2025 su primera huelga general en doce años. Con los nuevos datos de conflictividad laboral sobre la mesa, se puede ratificar que la baja posición de las centrales sindicales mayoritarias españolas en el ranking europeo no se debe a una falta de iniciativa combativa desde las bases obreras —que bate récords de la última década y sigue siendo uno de los países con mayor número de huelgas sectoriales en Europa, especialmente en transporte, sanidad y educación—, sino a una decisión política de sus cúpulas, que han optado por la vía de la concertación institucional en lugar de la movilización mientras [se embolsan millones de euros en subvenciones](https://diariosocialista.net/2026/07/03/ugt-recibio-mas-de-53-millones-de-euros-en-subvenciones-publicas-en-2025/) e [Inspección de Trabajo les abre expendientes por irregularidades con sus propios trabajadores](https://diariosocialista.net/2026/06/04/inspeccion-de-trabajo-aprecia-una-cesion-ilegal-de-trabajadores-en-ugt-madrid/).

### Toda una generación sin huelgas generales

La ausencia de huelgas generales durante más de una década tiene consecuencias palpables: toda una generación de trabajadores que padece el empobrecimiento ha crecido sin haber vivido una movilización de ese calibre, sin haber visto a su alrededor la capacidad de la clase trabajadora para paralizar el país. Cuando generaciones enteras crecen sin experimentar una huelga general, es natural que desconecten del mundo sindical y de su función histórica, [dando pie a fenómenos como que el 54,5% de los jóvenes de entre 16 y 30 años que no sabe exactamente qué es un sindicato](https://diariosocialista.net/2026/05/01/el-54-5-de-los-jovenes-entre-16-y-30-anos-no-sabe-exactamente-que-es-un-sindicato/). La huelga general, que en el imaginario obrero europeo fue durante décadas el recurso supremo de la clase trabajadora para paralizar el país y forzar cambios económicos y políticos, se ha convertido para muchos jóvenes en un concepto abstracto, casi arqueológico, asociado a imágenes en blanco y negro. 

Según el estudio de USO, solo el 22,7% de los jóvenes encuestados sabía explicar correctamente qué es una huelga general, mientras que un 38,9% la confundía con una huelga sectorial o una manifestación, y un 38,4% directamente admitía no tener ni idea. Este vacío de conocimiento implica la ausencia de una cultura de movilización masiva entre las nuevas generaciones, normalizando la precariedad, debilitando la capacidad de presión colectiva y reforzando la percepción de que la lucha de la clase trabajadora es cosa del pasado, una idea que casa perfectamente con el discurso empresarial y político que busca desmovilizar a los trabajadores. 

Mientras los sindicatos mayoritarios no convocan huelgas generales, las generaciones jóvenes no saben qué son, y al no saber qué son, no las reclaman, lo que permite a las cúpulas sindicales seguir ancladas en la concertación institucional sin temor a ser desbordadas por unas bases que, sin embargo, sí se movilizan en huelgas sectoriales. Los datos de conflictividad de 2026 —más de un millón de jornadas perdidas— demuestran que la combatividad existe; lo que falta es una organización dispuesta a canalizarla y a convertirla en una fuerza política capaz de interrumpir el funcionamiento normal del capitalismo. Esa ausencia tiene nombres y apellidos: la burocratización sindical que, alimentada por subvenciones estatales y liberados pagados por las empresas, ha convertido la defensa de los trabajadores en un negocio de gestión de la precariedad en lugar de en una herramienta de lucha y transformación social.