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# “Se pelea hasta que la plantilla decida, no hasta que decida el sindicato”
- URL: https://diariosocialista.net/2026/10/11/se-pelea-hasta-que-la-plantilla-decida-no-hasta-que-decida-el-sindicato/
- Published: 2026-10-11T05:00:21.000Z
- Updated: 2026-10-11T05:00:21.000Z
- Description: Felipe y Juan Pedro, sindicalistas de CGT en Airbus Getafe, relatan desde dentro 45 días de huelga, la judicialización del conflicto, el pulso con UGT y CCOO y las fracturas que ha dejado el acuerdo.
- Author: Diario Socialista
- Tags: Dominical de Diario Socialista, Dominical Nº20 - Un nuevo ciclo de luchas en Europa, #s-dominical-main, Entrevista, Movimiento obrero

Felipe trabaja en Airbus Operaciones desde 2009\. Fue sindicalista de CCOO, donde participó en el movimiento Regenerando Comisiones Obreras, antes de abandonar el sindicato. Desde 2012 está afiliado a la CGT. Juan Pedro Torres Marcos acumula 24 años en la empresa, también procede de CCOO y lleva unos 15 años en la CGT, con cargo organizativo desde hace una década. Ambos participaron en [la última huelga de Airbus](https://diariosocialista.net/2026/10/05/la-plantilla-de-airbus-aprueba-el-acuerdo-tras-tres-meses-de-huelga/) y anteriormente fueron denunciados por CCOO y ATP ante la Audiencia Nacional por varios artículos publicados en el fanzine satírico sindical *La Hoja del Viernes*.

**¿Cómo era la situación sindical y organizativa en Airbus antes de la última huelga?**

**Felipe:** Se inclinaba hacia unas mayorías de un entorno muy conservador, supeditadas siempre a Comisiones Obreras y UGT, que son los que han firmado los siete convenios de la era Airbus. Esas mayorías han provocado retrocesos en derechos sociales y salariales. La parte jerárquica es la que más ha avanzado; la clase trabajadora, la que más se ha visto afectada por las políticas de empresa y por las que han querido firmar esos sindicatos. El último convenio ya se inclinó hacia planes de pensiones privados y eliminó becas para hijos y trabajadores. Eso es lo que ha producido el levantamiento de la clase trabajadora.

**Juan Pedro:** A CGT nos coge en buen momento: veníamos de un crecimiento altísimo en la pelea del convenio, casi doblando el centenar de afiliaciones. La plantilla ve honradez y fidelidad con los compromisos de la asamblea, y eso nos hace crecer. Sí es verdad que estábamos dubitativos con el momento: sabíamos que iba a ser una huelga muy larga. Pero una gran parte de la plantilla nos obliga, literalmente, a ir al conflicto. Y a la vista están los resultados.

**Airbus bate récords de beneficios en un contexto de rearme mientras la plantilla pierde poder adquisitivo. ¿Cómo se percibe?**

**F:** Es una de las causas fundamentales del levantamiento. Los accionistas y la directiva ven beneficios estratosféricos, pero eso no se traduce en derechos para quienes los reproducen. Creemos que el mayor valor añadido de Airbus son sus trabajadores. Se discrimina por colectivos, en medidas salariales y sociales. Eso ha producido un hastío que ha llevado a 45 días de huelga.

**J.P.:** La empresa tiene dos divisiones, la civil y la militar, y ambas dan beneficios. Al recibir ayudas públicas, entendemos que eso implica una responsabilidad: revertir en derechos y buenas condiciones. Como CGT nos lleva a una contradicción el tema militar, pero no nos gusta. Nos gustaría que fuera cero. No vamos a lograr que Airbus haga palas eólicas de la noche a la mañana —estaría cojonudo—, pero al menos sí trabajar en aviones civiles y desligarnos del marco militar. Creemos que económicamente conviene: lo que siempre va a hacer falta son aviones para gente que viaje.

**F:** Nosotros somos plenamente antimilitaristas, pero eso no elimina poder confluir en aviones militares. ¿De qué tipo? De ayuda humanitaria, sí; nunca equipamientos que lleven a destruir países o provocar guerras.

**J.P.:** Y eso es por lo que peleamos. Tiene que ser progresivo, para no perder empleo, pero no renunciamos. Hemos hecho huelgas por el pueblo kurdo contra nuestra propia empresa para que no vendiera aviones a Turquía. El discurso fácil de Comisiones Obreras es que se pierden puestos. Lo innegociable es exigir que, si hay que negociar con países, sean países que respeten los derechos humanos.

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**¿Cómo se conjugan la reivindicación política y la económica a la hora de organizar el conflicto?**

**J.P.:** Cuando entras en un conflicto por condiciones laborales, obvias de dónde viene. Es una multinacional que lleva 20 años batiendo récords y eso tiene que traducirse en derechos. Intentamos ser directos, incluso satíricos. Y siempre el poder de decisión: la asamblea compromete. Llevamos 20 años de frustración sin conseguir movilizar; no hay varita mágica. Ayuda, por desgracia, la precariedad: cuanto más agresiva es la empresa, más dispuesta está la plantilla. Y sobre todo, ser fieles a los compromisos, honradez, unos estatutos que impidan la corrupción. Se pelea hasta que la plantilla decida, no hasta que decida el sindicato.

**F:** Hay que diferenciar los momentos. El relato político, ligado a ser empresa armamentística, lo llevamos con movimientos por Palestina. El efecto laboral, con retomar derechos. También nos ocupamos de las cadenas de suministro, las subcontratas. No se puede llevar a la gente a la contradicción.

**J.P.:** Aun así, nunca hemos renunciado a nuestros principios. Si hay que decir que estamos con Palestina, se dice, y si Airbus tiene que buscar otra fuente de ingresos, se busca. Y si hay que perder 500 personas, se pierden. Por encima de todo están nuestros principios.

**F:** La plantilla ha sabido direccionarlo. No podemos ser una compañía que se limite a hacer aviones y elementos que vayan contra los pueblos. Hemos conseguido mejoras que no hemos firmado si incluían, por ejemplo, contratar vía ETT. Más que firmar documentos, llevamos una idea: que la gente se organice y tenga poder de decisión. Es lo que ha funcionado en esta huelga.

### **“**Que las nuevas generaciones no puedan acogerse a derechos que se consiguieron antes es un menoscabo que divide a la clase trabajadora**”**

**¿Qué papel han jugado reclamaciones como las becas, el transporte o el comedor?**

**F:** Que las nuevas generaciones no puedan acogerse a derechos que se consiguieron antes es un menoscabo que divide a la clase trabajadora. Unos estamos dentro de unas esferas y otros llegan perjudicados. Es un elemento de división que, a la vez, ha unido a la gente desde esa diferencia.

**J.P.:** Un mix en las reivindicaciones es lo que mejor funciona. Las salariales son las que más enganchan, la pela es la pela. Pero hay un auge de todo lo relacionado con la conciliación familiar, porque cada vez es más difícil. Y el carácter social: el transporte colectivo se valora mucho; el comedor, que era gratuito, lo quitaron, y también ha funcionado. Unos cuantos puntos bien elaborados, cada uno en su rama, e ir a por todos. Luego la asamblea decidirá prioridades y hasta dónde se llega.

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### **“Los debates sobre el comercio armamentístico los hemos forzado nosotros”**

**Con la cuestión de Israel y la participación de Airbus en conflictos armados, ¿qué debates se abrieron?**

**F:** Casi los hemos forzado. Era una plantilla bastante agachada en términos de guerra, de lo que pasa en Irán o Palestina. No ha causado tanta mella. Intentamos hacer ver que una cosa va con la otra: podemos luchar por derechos sociales y salariales y, a la vez, exigir una compañía que refuerce los derechos humanos y no confluya con países que destruyen pueblos. Queda trabajo por hacer.

**J.P.:** La plantilla es un reflejo de la sociedad, y en ese aspecto es egoísta: miras para tu casa y todo eso parece lejano. Y los otros sindicatos meten miedo infundado con el empleo para que no se preste atención. Una labor educacional funciona por ser directa y gráfica: hemos llegado a tener pancartas con niños mutilados. Yo quiero que mi familia coma, por supuesto. ¿A costa de todo? No. Hay otras salidas, se puede ir hacia más negocio comercial. Lo que no se puede es obviar genocidios. La plantilla estaba aburguesada, con buen sueldo y alto poder adquisitivo; el capitalismo hace bien ese trabajo. Pero nuestra labor empieza a surtir efecto, se ve nuestra parte humana.

### **“Donde no hay asambleas, la gente tiene otra foto”**

**¿Cómo se viven las diferencias entre centros y sindicatos?**

**F:** Ha costado. En el convenio se vio bien: salvo en Getafe, no se produjeron ni asambleas informativas. San Pablo o Tablada están sustentadas por mayorías que no comparten datos ni dan voz a los trabajadores. En Getafe y Puerto Real tenemos más cabida. El gran problema es que hay sindicatos que no creen en estas direcciones, y la empresa no ha querido negociar con el comité de huelga precisamente porque es contraria a dar voz a los huelguistas, al conjunto de la plantilla y a los sindicatos asamblearios.

**J.P:** Se nota muchísimo el inmovilismo donde Comisiones Obreras y sindicatos verticales son mayoría. Sin asambleas previas, la gente tiene otra foto del conflicto. Getafe suele ser el motor porque tenemos muy clara nuestra manera de llevar el sindicalismo. Cada sección es de su padre y de su madre, y eso tiene efecto directo cuando movilizas.

**F:** Podríamos estar equivocados, pero los datos dicen lo contrario: en el referéndum de ayer, Getafe y San Pablo, las dos fuentes de mayor organización asamblearia, fueron las que más aguantaron el no. No es solo una idea, hay datos que la refuerzan.

**J.P:** Es difícil, porque es desmovilizador no poder ir a por objetivos a nivel estatal. Y dentro de una misma organización hay secciones que se decantan por una u otra vertiente. Hay que lidiar con mucho diálogo, mucho consenso y mucha asamblea.

### **“La empresa nos divide en cuello blanco y cuello azul”**

**¿También es difícil unificar a oficina, ingenieros y operarios?**

**F:** Hay que dejar atrás el relato que divide. La empresa nos separa en *white collar* y *blue colla*r, técnicos y taller. Si seguimos ese guión, iremos a dos convenios. El relato tiene que ser contrario: unificarnos como clase trabajadora. Es parte de la rabia de la compañía dividirnos; el siguiente paso sería dividirnos también ante los convenios. Ahora se abre un debe: orientar a todos a un mismo espacio y un mismo convenio, sin colegios distintos. Aunque se cerró un episodio, se abren otros: salvaguardar las medidas de empleo y evitar la división por colegios.

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**J.P:** La empresa juega al divide y vencerás. Hay que ir con el discurso de que todos somos clase trabajadora: que vayamos juntos hará que consigamos los objetivos de ambos colectivos. Hay que aunar reivindicaciones. En esta huelga ha funcionado: revisión salarial interesa a ambos; el teletrabajo, al colectivo técnico; las escalas y el tema vacacional, al de taller.

**F:** Hay diferentes trabajadores, pero eso no debe ser diferenciador. Cada uno goza de derechos distintos: yo no tengo teletrabajo por ser de taller, pero los técnicos tienen comedor gratuito por jornada y yo no. Hay que encontrar líneas donde unifiquemos intereses. Para eso están los sindicatos. Compartimos la lucha de clases.

**J.P.:** Hay que ser directos y cuidar el lenguaje. Con el término de la lucha de clases, por desgracia, no siempre funciona: en una plantilla aburguesada ese discurso no nos funcionaba. “Solidaridad”, fíjate, no lucha de clases. El discurso de que el taller te ayude con el teletrabajo y tú me ayudes con el comedor nos ayuda a ambos. Y vamos a por ello.

**F:** La huelga empezó con una publicación del CEO eliminando el teletrabajo. La gente de oficina en Getafe —unas 7.000 personas— empezó a moverse, y el taller lo identificó como una pelea exclusiva por el teletrabajo. Tuvimos que hacer un trabajo pedagógico importante en asamblea. Los propios técnicos preguntaban qué necesitaba el taller para unirse. Ahí supimos traducir y unificar. La huelga partía de una revisión salarial descolgada del convenio, pero se han metido 10 puntos más: cargas de trabajo de la Bahía de Cádiz, teletrabajo, situación vacacional, mucho más rígida para producción que para técnicos.

**J.P:** Como en todas las revoluciones, tiene que haber una chispa. Fue el trabajo a distancia. Fue un problema gordo que, tras tantos años intentando movilizar, la chispa fuera eso. Hubo que convencer al taller de que no era solo por el teletrabajo. Costó mucho, siempre con Comisiones desmovilizando y repitiendo que solo iban los técnicos. Costó, pero se logró. 

### “Hay votos obligados”

**Los referéndums han salido por márgenes muy estrechos. ¿Qué explica esa división?**

F: Hay mayorías inclinadas a los sindicatos mayoritarios, sobre todo a Comisiones, que llevan 20 años ejerciendo un relato y comprando el relato de sus afiliados. Les venden que están ahí gracias a ellos. Esos relatos calan. A la hora de votar, más allá de pensar si el acuerdo es bueno o malo, están supeditados a la opinión de su sindicato. Si su sindicato dice no, ellos están ahí.

**J.P:** Son resultados engañosos. Muchos votos son obligados: manejan el empleo. Si hasta que no firmes no puedes votar lo que yo no pienso, hay una parte del voto que está obligada. Y luego todo el departamento de relaciones laborales y recursos humanos, cientos de personas, votan lo que diga la empresa. Cuidado con analizar los resultados sin contar con eso.

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**F:** El acuerdo ministerial del 4 de septiembre marcó un antes y un después. La compañía y Comisiones dirigieron el mismo relato, con una envergadura mediática sin precedentes. Comisiones publicaba a diario las bonanzas del acuerdo y la empresa en paralelo. Eso cala. Y va de la mano del efecto rehén: se adueñan de los planes de empleo. En vez de construir trabajadores libres, construyen rehenes. Si tú entras, es porque a mí me lo debes. No es novedoso solo en Airbus: pasa en Correos, en la administración, en enseñanza.

**J.P.:** Y más: “Si quieres un viaje, un cambio de puesto o promocionar, yo te lo consigo”. La empresa le da ese poder. Van de la mano. Luchamos contra titanes.

**F:** Son migajas que la compañía concede porque le reporta beneficios. Hay verdaderos regímenes instaurados en las grandes empresas de la CEOE: Ferrovial, Audi, todas igual. Se adueñan del empleo para construir rehenes en vez de personas libres. Es un efecto empresarial y de Estado. Mientras estos dos sindicatos sigan en gobernanza, la clase trabajadora saldrá perjudicada. Esto es lo que divide las votaciones y sigue dividiendo a la plantilla.

**J.P.:** Y tienen los medios de su parte. En el conflicto de Airbus nos encerraron en una sala del Ministerio para hacernos un desplante público tras tenernos una hora sin dejarnos participar. Nos querían sacar por la puerta de atrás para que no habláramos con la prensa. Y yo tengo el culo pelado de hablar con medios. Luego sacan lo que quieren. Logramos la simpatía de periodistas, pero no les dejan publicar.

**F:** A mí me ha pasado con Televisión Española: le dices blanco y lo que se traduce es gris. Se queda a mitad de camino. El periodismo debería decirle a la población toda la verdad. Todo lo que pasó desde el 4 de septiembre iba en línea con lo que publicó el Ministerio ese día.

**J.P.:** Pasamos de atender cinco o seis medios diarios a ninguno. De repente, nadie nos llamaba. Hay que sacarle el punto cómico. Es motivador luchar contra titanes: lo tienen todo, pero se puede. Hoy las redes sociales y movimientos como el vuestro hacen que todo llegue, y también se lucha ahí.

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**F:** Vivimos en un mundo laboral supeditado a sindicatos mayoritarios y a gobiernos que tienen ciertos regímenes en el subsuelo. Llamó la atención en un gobierno de corte progresista —no me gusta la palabra— el espectáculo del ministro el día 4\. Bien se podían supeditar sus comentarios a Abascal. Por cómo nos trató a un comité de huelga y a sindicatos que tienen detrás a trabajadores. 

### **“El arma jurídica es buena, pero no puede ser la única”**

**¿Cómo se llegó a la judicialización del conflicto?**

**J.P.:** Se saltaron la ley desde el minuto uno. Abrieron dos SIMAs. Cuando el SIMA es con el comité de huelga, va por defecto. La tradición en Airbus era negociar directamente; esta vez no. Abrieron comisión negociadora de convenio y todo lo que pudieron en paralelo al comité de huelga. Cuando no podían con nosotras, entró el Gobierno. Por eso digo que luchamos contra sindicatos, contra el Gobierno y contra multinacionales. Decidimos judicializar y acusamos al ministerio y al ministro, y pedimos su testimonio directo. Ahí no andamos con chiquitas.

**F:** Es importante ver cómo llegamos. El 24 de julio se impone un referéndum sobre un preacuerdo suscrito con nocturnidad. La clase trabajadora lo rechaza. Airbus desplaza a la dirección española y la europea toma el mando con Carmen Maja, jefa de recursos humanos mundial, que contrata a Baker McKenzie, uno de los bufetes internacionales más importantes. El 5 de agosto ya se presentan en el SIMA como gestores de la dirección. Antes, al avisar de la huelga indefinida, abren otro SIMA para negociar en paralelo y sustentar a las mayorías más dóciles: SIPA, ATP o Comisiones. Nosotros hacemos valer al comité de huelga. El día 21 nos dicen que para negociar hay que suspender la huelga. Lo llevamos a las asambleas y lo rechazan. La empresa desoye la voz de las asambleas y el 4 de septiembre estrecha un acuerdo con el Ministerio. El día 7 de septiembre presentamos la demanda por vulneración de derechos fundamentales y pedimos medidas cautelares. El mismo día que la Audiencia Nacional nos convoca, la empresa decide implementar un referéndum. El juez lo paraliza como medida cautelarísima porque entiende que es una provocación.

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**J.P.:** El arma jurídica es buena, hay que tenerla, pero no puede ser motivo de renuncia de lo más efectivo: la lucha sindical. Muchos caen en denuncia, denuncia, denuncia. CGT tiene una gran jurídica y buenos resultados, pero la justicia en este país es la que es y también nos da hostias. Es un complemento, otra arma más. Hemos logrado cosas, por ejemplo, que no se castigara a las personas enfermas sin cobrar ciertas pagas de más de 3.000 euros, y con carácter retroactivo.

**Entonces, hay dos fuentes de poder: el comité de huelga y la asamblea soberana.**

**F:** La asamblea dirige la opinión y la negociación del comité de huelga. Todos los elementos de avance los bajamos a la asamblea. Nosotros no damos ningún paso. Yo soy delegado de CGT y pertenezco a la Comisión de Empleo Interempresas: si voy a negociar, recojo información, la llevo a la asociación sindical y luego a los afiliados. Si el comité hubiera recibido información para negociar, la asamblea tendría que dar el sí y fijar la posición.

**J.P.:** Te da un poder de negociación de la hostia. La empresa teme no tener que convencerte a ti, sino a la asamblea. Haces de mediador y transmisor, pero sus propuestas tienen que valerle a miles de personas. Le da una fuerza negociadora enorme.

**F:** Por eso son tan queridos sindicatos como Comisiones en las empresas de la CEOE: estrechan acuerdos sin pasar por la opinión de los trabajadores, los puentean. Por eso a la empresa le cuesta favorecer a sindicatos asamblearios. La decisión de estos sindicatos está más alineada con la empresa: yo te pongo esto encima de la mesa y tú me lo firmas.

**J.P.:** Le quitas ese poder: comprando a estos actores, logro un acuerdo que dificulta la movilización. A mí da igual que me compres; estos no se moverán de la puerta hasta que haya un acuerdo que les valga.

**F:** Pongo un ejemplo. Yolanda Díaz dice “abrazar a Comisiones y UGT para estrechar acuerdos”. Lo llaman reforma laboral, “acuerdo social”, “diálogo social”. ¿Quién está en el diálogo social? Solo Comisiones y UGT. No está ELA, no está CGT, no está el SAT. Nosotros le llevamos mejoras de Airbus como ministra y ni nos escuchó. Si lo lleva Comisiones, quizás sí lo reconducen. Es lo mismo en diferentes niveles. Cuando dices diálogo social, parece que lo disfrazas todo y ya nos vale. Es una treta más. A mí me cuesta llamarles fuentes sindicales: son más bien corporaciones.

### **“19 reuniones no pasaron del 1,5%; 40 días de huelga lograron el IPC para cuatro años”**

**¿Qué lecciones deja esta huelga?**

**F:** Tenemos una plantilla mucho más identificada con cada acuerdo, cada movilización, cada convenio. Esa es la semilla. Hay datos objetivos que demuestran que el sistema asambleario es válido. El año que viene hay elecciones en septiembre y tres meses después empieza la negociación del convenio. Con esta llama encendida estaremos mucho mejor rodeados para ir a una lucha más abierta y plural que hace 10 años, cuando las mayorías en los comités eran rígidas y en la mayoría de factorías ni se daban asambleas informativas. Hoy es una plantilla mucho mejor armada en conciencia y opinión.

**J.P.:** Dos claves. Ha quedado claro lo que funciona y lo que no: 19 reuniones en año y medio para la revisión salarial no pasaron del 1,5%. Después de 40 días de huelga se logra el IPC para cuatro años, más una recuperación del 2% anual, más otros 10 puntos. La pelea funciona; el *despacheo* de la mano de los mayoritarios, no. Y la segunda: el sistema asambleario se ha quedado a fuego. Que funciona: yo decido si hay huelga, la extensión es el comité, y la extensión del comité es la asamblea. Ahí se decide todo. No me van a dejar a medio camino. Cuando llegue el convenio, ya sabrán que lo primero es huelga, asamblea, y nos vemos. Eso ya es una presión para la empresa.

Y queda claro quién es fiel a la asamblea y quién no. Al principio estamos todas, pero ya se sabe quién va a estar hasta el final y quién va a firmar algo sin pasar por la asamblea. De ahí el temor de la empresa a las elecciones y el crecimiento estratosférico que se prevé. Desde lo del Ministerio, ya en el convenio crecimos: casi un centenar de afiliaciones en dos semanas. Eso es una brutalidad. Lo normal es 10 al año; en CGT, ninguna y vienen cinco, normalmente con problemas. En dos semanas, más de 100\. Ahí está el resultado.

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**F:** La plantilla ha hecho de sí misma un valor: el elemento de presión. En mayo, la séptima propuesta de la comisión negociadora ni se logró. No se hablaba de IPC; la empresa decía que hablar de IPC podía acarrear retroceso financiero. En junio hubo paros cosméticos de Comisiones y SIPA que no movilizaron a la empresa. Una vez en huelga, se empezó a hablar de IPC por presión. Siempre desde la presión. Yo se lo dije a la empresa en la primera sesión del SIMA: para CGT la huelga iba a estar activa hasta el último día del acuerdo. Es lo único que te puede hacer llegar a un acuerdo venidero para el conjunto de los trabajadores. Esto viene del siglo de los movimientos revolucionarios.

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**J.P.:** Era necesario. Mucha parte de la plantilla creía que con negociación sin presión, con representantes que hablan muy bien, se logra más que con la lucha. Nos costaba horrores movilizar. No hay otro sistema más efectivo: las multinacionales son avariciosas, nunca tienen suficiente. En cuanto cotizan en bolsa, el accionista quiere más cada año. Da igual el récord de 4.000 millones: al año siguiente quieren 4.500\. O te grabas que tienes que pelear o te comen.

**F:** Entiendo que una compañía apriete y vele por sus beneficios. Lo que no entiendo es que haya multitud de empresas con su clase trabajadora agachada. La clase trabajadora tiene que hacer su trabajo: pelear por los derechos que nos van a arrebatar si no lo hacemos. No conozco otro formato. Si alguien lo conoce, que lo traiga, lo exploramos. A día de hoy la única manera es luchar. Como clase trabajadora tenemos pocas herramientas; solo una, que se llama huelga. Es sangrante perder salario, con el desgaste mental y físico brutal que supone. Pero ha sido así toda la vida. Es lo que hay.

**J.P.:** Se va logrando que cale. ¿Cómo se explica el auge de CGT? Aparte de los estatutos y la honradez, el 90% de las huelgas en el Estado español las pone CGT. ¿Qué sindicato va a la huelga? CGT, CNT, SAT. Estamos en auge porque no titubeamos a la hora de instalar una huelga. Y hemos ganado respeto con la multinacional. Hago el símil de la calle: si una vez no te revuelves, te pegan; si nunca plantas cara, te siguen pegando. Si plantas cara una vez, aunque salgas escaldado, la próxima se lo piensan porque saben que luchas. Hemos logrado que cuiden las políticas que instauran y cómo las instauran. La próxima negociación empezará en un marco mucho más positivo que las 300 de 20 años, que siempre empezaban con una propuesta por los suelos. Si ofendes mucho y esa es tu tónica, tendrás a miles de personas en la puerta.

**F:** Esto empezó el 1 de julio con una huelga de SIPA. En ese contexto la empresa estaba mucho más cómoda, con un sindicato amarillo que ha estrechado muchos acuerdos. Lo que no quería es que entrásemos nosotros. Primero, porque es dar voz a la gente. Segundo, por el efecto mediático: arrastramos mucho más. Somos un sindicato estatal con mucho más poder mediático que SIPA, aunque menos que Comisiones, que tiene otro poderío económico. La compañía sabía que si entrábamos, el poder mediático se relanzaba. Ese era su miedo.

Y hemos sido favorables a internacionalizar el problema, sobre todo con CGT Francia. Podemos estar diferenciados en conciencia o políticas, pero compartimos líneas de actuación sobre derechos que nos perjudican en las últimas décadas. Es algo que la empresa ha querido frenar con el acuerdo ministerial: no quería que se internacionalizara más, llegando incluso a Inglaterra, que acaba de estrechar un convenio salarial, o Alemania, con IAG fuerte. Hemos cosido esa complicidad con los franceses. Un sindicato internacional. Camaradería. Un punto de unión: cómo nos está afectando esta compañía.

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**J.P.:** La empresa también temía nuestra entrada por la intensificación del conflicto. Sabe que CGT, cuando va a una huelga, va con todo. No es agresividad en los piquetes —si hay que llegar, se llega—, es compromiso. Estamos muy temprano en los piquetes y jugamos todas las bazas: la legal, la mediática. La huelga anterior la lideraba un sindicato vertical y acordó servicios mínimos. Nosotros, cero. Colaboración cero. Y si veo algo raro, me voy a la inspección de trabajo. Solo colaboramos en lo que dispone la ley: seguridad industrial y poco más.

**F:** Tenemos servicio médico y por número de trabajadores estamos obligados. No puedes negarte a dejar pasar a los médicos porque hay trabajadores que no secundan la huelga. La ley la respetamos en seguridad. También sabemos construir aspectos con la compañía en seguridad.

**J.P.:** Somos un rival más duro y lo saben. Y mucho cuidado con los sindicatos verticales: tan peligrosos como los burocráticos, como Comisiones y UGT. Mucho cuidado.

### **“¿Romper el monopolio de UGT y CCOO? Es progresivo”**

**¿Veis posible romper el monopolio de UGT y CCOO? ¿Qué papel juega CGT?**

**F:** UGT está siendo más blando porque, desde que firmó un acuerdo de convenio de eficacia limitada, se ha desangrado. Salvo el CBC, donde mínimamente tiene participación en San Pablo. En Getafe, en operaciones, no han sacado ningún delegado; dos en defensa. Pero no perdamos de vista que son firmantes del sexto convenio, el anterior al anterior.

**J.P.:** Igual de lesivo.

**F:** Utilizaban un relato austero para los trabajadores y de mayor amplitud para los accionistas. La forma de romper esa hegemonía es lo que estamos trabajando: la huelga, la situación del convenio anterior y la conciencia retomada de la gente. La gente es más sabedora de cómo se establece cada sindicato y qué posición tiene. Eso nos dará una mayoría hacia un lado u otro según lo que quiera la gente. Somos positivos: el malestar se traducirá en un resultado electoral más inclinado, sobre todo a salvaguardar los procesos asamblearios. Y muy entre comillas, la posición de UGT en este conflicto.

**J.P.:** Si prevemos un crecimiento, quitamos a ciertos sindicatos la posibilidad de firmar un acuerdo amparándose en la representatividad. Esa arma la ganamos si se quita. Acabar con el monopolio irá progresivo: 30 años de desfalco no se arreglan en un conflicto. Ahora arreglamos un poquito, en el próximo, otro. Fíjate: saquen el resultado que saquen, van a tener los mismos delegados y liberados, porque las empresas se sacan luego con resquicios legales. Por ejemplo, en Airbus, mediante la Comisión de Vigilancia del Convenio —que ni es comisión, ni vigila, ni se reúne—, tienen a 80 liberados que cuestan casi 3 millones de euros. Es casi irrelevante el resultado electoral en ese sentido. Y esos 80 liberados tienen el 100% del tiempo para difamar a CGT y luchar contra nosotros. Acabar con el monopolio será difícil, pero el próximo hito es que si subimos los sindicatos fieles a las luchas y a las asambleas, les quitamos la posibilidad de firmar. Eso es un problema para la empresa.

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**F:** Alrededor de 2008 se firma el tercer convenio, en 2012 el cuarto. Comisiones tenía mayoría absoluta. Esa mayoría se ha ido desangrando por las políticas de la mano de la compañía. Los trabajadores lo han visto y han dirigido su voto. En el anterior convenio, en Getafe —9.000 trabajadores de 14.000— perdieron la mayoría absoluta. Nos estuvieron picando hasta el último momento para que firmásemos con ellos y les diésemos la mayoría en los comités. Teníamos a SIPA, que sacó más representación. Recogimos su propuesta y la de Comisiones y las pusimos encima de la mesa de la plantilla. Por unanimidad salió SIPA. Pero nuestros propios afiliados avisaban: “A Comisiones no se las vamos a dar nunca”. Y a los hechos me remito: tanto en el séptimo convenio como ahora, quien nos ha traicionado de manera sindical ha sido SIPA. El 24 de julio, en el séptimo convenio, cuando creían que ya no se podía pelear, se retiraron de la lucha. Es lo mismo que ahora, en otra esfera. No se han equivocado al dictaminar la situación.

**J.P.** En eso nos atribuimos cierto mérito: que ellos bajen, aparte de por su mal hacer, es porque para nosotros son un enemigo más, incluso más que la empresa muchas veces. Hacemos la misma campaña que ellos hacen contra nosotros. Sacamos sus vergüenzas a diario si podemos, no nos escondemos y les llamamos lo que son. Eso ha tenido resultado en que bajen.

**F:** Al terminar el séptimo convenio, con toda la caña que les damos por corrupción, los firmantes —ATP y Comisiones—, con un 50,4% de representación, pasan por encima de la opinión general. Y lo que hacen es denunciar a *La Hoja del Viernes* —un fanzine satírico y cómico que publicamos— en la Audiencia Nacional para privar el derecho a la libertad sindical.

**J.P.:** Es el medio más leído dentro de Airbus, con mucha repercusión fuera del mundo sindical.

**F:** Hay una sentencia que ahora vamos a machacar públicamente, porque fue muy llamativa. Lo que viene a decir la Audiencia Nacional es que son mentirosos y que La Hoja del Viernes es un efecto público y de opinión que no pueden rechazar ni bloquear. Metieron 17 artículos como prueba y los manipularon —quitando entrecomillados y comas—, y el juez lo vio. No se quedó ahí: elevaron al Supremo e intentaron meter artículos posteriores, también manipulados, y el Supremo los rechazó.

**J.P.:** Aportar pruebas a posteriori…

**F:** Elementos corruptivos de una amplitud enorme, para ser un sindicato de clase trabajadora, que intenta eliminar el derecho a la opinión de otros sindicatos.

**J.P.:** El derecho a la información general. Fue súper relevante.

**F:** Y divertidísima.

**J.P.:** Fue muy potente ahí dentro. Toda una Audiencia Nacional leyendo… Ahí les llamamos corruptos, abiertamente. Ver la satisfacción de que la Audiencia Nacional lo lea. Porque ahí lo que llevó a dictaminar es: vale, esto es así, pero es que son corruptos. Y el juez Gallo, el más antiguo, nos odia, y nos da ganador. Luego puedes caer ganador y en el desarrollo de la sentencia darte de hostias. Nos ha pasado. Pero aquí no.

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**F:** Un sindicato que va contra otro para privarlo de libertad de opinión. La Fiscalía iba en línea con la denuncia de Comisiones. No confiamos en la justicia por su conservadurismo, aunque tengamos que recurrir a ella porque no tenemos más espacios. Pero hasta la Fiscalía la tuvimos en contra: habló el último para condicionar, después de nuestras defensas, y le daba la razón a Comisiones. Incluso antes de la sentencia intentó condicionarla con un escrito. Imaginaos el empuje mediático. Ahí se entiende cuando hablo de regímenes instaurados.

**J.P.:** Y era muy mediático por cómo nos expresamos. Repito el gustazo de que la Audiencia Nacional leyera eso en su cara; no pudimos evitar las risas. Les llamamos arrastracueros, mamarrachos, bebecharos, mentecatos. La totalidad de la denuncia era de artículos escritos por Felipe y por mí. Acabábamos de leernos El Buscón de Quevedo y tiramos de ahí. Les llamamos de todo.

**F:** La jurisprudencia entiende que en un convenio colectivo la efervescencia negocial sube y puede haber “disparos” en los dos sentidos, siempre desde el respeto y la opinión. Lo que no entendió Comisiones y ATP es que querían eliminar el derecho a la opinión.

**J.P.:** Y otro aspecto puso en valor la Audiencia Nacional: todo insulto era en los sindicales. No te estoy llamando hijo de puta: te estoy llamando vendido. No gilipollas: desleal. No insultábamos a la persona física, sino a su cargo o a cómo lo desempeñaba. Nunca nos salíamos de ese contexto.

### **“Nos han investigado durante meses”**

**¿Qué otros episodios represivos habéis padecido?**

**J.P.:** Quiero poner en conocimiento la represión constante, tanto de estos sindicatos como de la empresa. Nos mandan a las peores sesiones y trabajos, somos los que menos cobramos, no tenemos los mismos derechos que el resto. A raíz de La Hoja del Viernes, que dolió mucho a la empresa, fueron cuatro o cinco delegados sancionados. Un antiguo delegado fue despedido; lo tenemos judicializado. A nosotros dos nos tuvieron investigados durante meses, con la incertidumbre que eso genera. Nos han suplantado identidad, manipulado artículos y relatos, con nuestro puesto de trabajo en peligro durante meses, acusándonos de cosas que ofenden por sí mismas. Acusaciones como amenazar a niños y familias de otras personas. Los dos somos padres. Llamadas diarias, correos diarios, interrogatorios diarios: “¿Has hecho esto? ¿Has dicho esto? ¿Has amenazado a este trabajador? ¿Has dicho esto en un lavabo? ¿En un vestuario? ¿Has hecho tal pintada?”. Nos ofendía bastante, porque respetamos las reglas del juego y hay líneas que no cruzamos. Lo sufrimos, lo seguimos sufriendo y lo vamos a seguir sufriendo. No pasa nada, no nos acobarda.

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**F:** Para que veáis la repercusión: La Hoja del Viernes terminó metida en un cajón central que llegó a Toulouse, un estabilizador, con un elemento que podía ocasionar la caída de un avión. La única explicación era eliminarla de manera interna para que no la repartiéramos e intentar incriminarnos. Pedimos explicación a la dirección: la hoja se publicaba a cierta hora y los compañeros de calidad habían evaluado el cajón antes, y no estaba. Fue posterior a la publicación.

**J.P:** Dieron huellas dactilares, acudieron al CNI, al loro. Y si un miembro de Comisiones tiene que hacer testimonios falsos, los hace. Todo lo que os imaginéis de lucha sucia, lo hacen.

**F:** Simplificado: lo tenemos todo en contra, ahí dentro, por hacer sindicalismo de clase. Y eso no solo nos pasa a nosotros.

**J.P.:** No sale gratis.Es la represión constante que sufrimos tanto por parte de estos sindicatos como por parte de la empresa. Si nos pueden mandar a las peores sesiones, los peores trabajos, somos los que menos cobramos, somos los que menos recibimos. Ya no prebendas, es que directamente no tenemos los mismos derechos que el resto de nuestros compañeros. A raíz, además de esto, de La Hoja del Viernes, que dolió mucho a la empresa, fueron cuatro o cinco delegados sancionados dentro de la sección sindical. Un antiguo delegado fue despedido; lo tenemos judicializado, también ha salido en juicio. Algunos, como nosotros dos, nos tuvieron investigados durante meses, con la incertidumbre que ellos nos hicieron convivir durante meses. Nos han suplantado identidad, nos han manipulado artículos, nos han manipulado relatos, con peligrar nuestro puesto de trabajo durante meses, acusándonos muchas veces de cosas que las propias preguntas o la propia acusación ofende. Acusaciones como el amenazar a niños y niñas y familias de otras personas. Los dos somos padres de familia. En lo personal, a nosotros dos nos afectaba mucho. Llamadas diarias, correos diarios por parte de la empresa. Sentarte ante un interrogatorio diario: “¿Has hecho esto?”; “¿Tú has dicho esto?”; “¿Has amenazado a este trabajador?”; “¿No lo has amenazado?”; “¿Has dicho esto en un lavabo?”; “¿Has dicho esto en un vestuario?”; “¿Has hecho tal pintada o no?”. Son aspectos que nos ofendían bastante, porque respetamos las reglas del juego, tenemos unos valores y hay líneas que no cruzamos. Tenemos que contar lo que sufrimos, seguimos sufriendo y lo que vamos a seguir sufriendo. No pasa nada, no nos acobarda.