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# El sindicato USB convoca una huelga general en Italia para el 30 de octubre contra los precios, el rearme y la ley electoral
- URL: https://diariosocialista.net/2026/10/14/el-sindicato-usb-convoca-una-huelga-general-en-italia-para-el-30-de-octubre-contra-los-precios-el-rearme-y-la-ley-electoral/
- Published: 2026-10-14T05:00:22.000Z
- Updated: 2026-10-14T05:00:22.000Z
- Description: La central denuncia que ni la derecha ni la oposición de “centroizquierda” abordan los salarios, las pensiones, la sanidad o la militarización; llama a “bloquear todo para empezar a cambiar las cosas de verdad”.
- Author: Diario Socialista
- Tags: Política, Movimiento obrero, Huelga general, #p-2-3

La Unione Sindacale di Base (USB) ha convocado una huelga general para el próximo 30 de octubre en Italia con el objetivo de exigir un control de precios sobre los bienes de primera necesidad, aumentos salariales y de pensiones, la paralización de los planes de rearme y el fin de las políticas de apoyo a Israel y Ucrania. En un artículo publicado en su web, el sindicato sostiene que la campaña electoral en curso, marcada por la aprobación de la nueva ley electoral (que califica de “nueva ley trampa”), ha desplazado del debate público los temas que preocupan a la mayoría de la población trabajadora: “No se habla de cómo subir los salarios y las pensiones, no se habla de cómo frenar la escalada de precios, no se habla de cómo poner a Italia a salvo de los cada vez más fuertes vientos de guerra”.

El sindicato de clase critica tanto al gobierno de Giorgia Meloni como a la oposición socialdemócrata. A la derecha le reprocha que adopte “medidas de fachada”, como la eliminación del impuesto de circulación durante un año, y que intente desviar la atención hacia la presencia de migrantes “para explicar las dificultades de millones de trabajadores con la conocida tesis de la invasión de los inmigrantes”. Al campo amplio de la izquierda le achaca que no ponga sobre la mesa los temas de la guerra y las relaciones con Israel por sus “fuertes vínculos” con la Unión Europea y la OTAN, y que en lo social no vaya más allá de “una denuncia genérica del desmoronamiento de la sanidad y del empeoramiento general de las condiciones de vida”. “Faltan propuestas claras en el plano económico y social que podrían marcar la diferencia y que, sin embargo, no se formulan porque la orientación económica también del campo amplio es lamentablemente la misma que la del gobierno Meloni y es la que se establece en Bruselas”, afirma el sindicato.

La convocatoria de huelga general se produce en medio de una creciente movilización social que ha experimentado Italia en los últimos años. A este respecto, USB destaca las “50 plazas” del pasado 10 de octubre por Palestina, que considera “una señal importante” y que, a su juicio, “ha tenido el efecto de liberar grandes energías y de poner en circulación las ganas de entrelazar problemas y sensibilidades distintas para dar vida a una movilización general”. El sindicato menciona también las agitaciones estudiantiles que se están extendiendo por la península, los bloqueos de agricultores que reclaman no ser aplastados por la agroindustria y la necesidad de controlar el precio de los carburantes. “Los medios de comunicación están empeñados en mantener ocultas tanto las movilizaciones europeas como lo que sucede aquí”, denuncia USB, que acusa a los grandes medios de “oscurecer” las manifestaciones por Palestina e ignorar las reivindicaciones sociales.

El programa de la huelga del 30 de octubre incluye medidas económicas y sociales concretas. USB reclama “intervenciones estructurales que impidan la subida continua de los precios de todos los bienes de primera necesidad, en particular los productos energéticos, los carburantes y los alimentos”, con “mecanismos de moderación y techos” que protejan frente a una subida descontrolada. Pide también la eliminación del IVA de los bienes de primera necesidad, la reducción de los impuestos sobre los carburantes, la protección de los suministros domésticos de electricidad y gas, el fin de los desahucios y la vinculación entre alquileres y salarios. En materia laboral, exige “un nuevo mecanismo de adecuación automática de salarios y pensiones al coste de la vida”, desvinculado de las renovaciones contractuales, con un índice de inflación no depurado del coste de los productos energéticos importados; aumentos salariales que redistribuyan la riqueza a partir de “un mínimo tabular no inferior a 2.000 euros, equivalentes a 12 euros la hora”; y el fin de “nuevas intervenciones contra el sistema público de pensiones y el alargamiento de la edad de jubilación”. También reclama una política industrial que ponga en seguridad los puestos de trabajo, y que proteja el medio ambiente y el territorio.

En el plano internacional, USB exige “el fin de los planes de rearme europeos e italianos” y destinar esos fondos a “la protección de los servicios públicos, la moderación de precios y la política de la vivienda”. Exige “la interrupción de toda relación institucional y colaboración económica, científica y política con el Estado de Israel”, junto con “un embargo completo sobre las armas, los componentes útiles para las armas, los materiales útiles para el armamento, las transferencias de tecnología y todos los bienes materiales e inmateriales de doble uso”. También reclama que se respete la ley 185 de 1990 contra el tráfico de armas con países implicados en teatros de guerra o culpables de violar los derechos humanos, la paralización del “previsto plan de militarización de los puertos y de las infraestructuras estratégicas del país” y el fin de “los procesos de militarización de la escuela, la universidad y la investigación”. El sindicato convoca a “ampliar lo más posible la huelga general del 30 de octubre, porque las ganas de paz y de mejores condiciones de vida y de trabajo se afirmen como prioridad en la agenda política del país”. “Bloquear todo para empezar a cambiar de verdad”, concluye la nota.

### Un país sin SMI

Italia es, junto con Austria, Dinamarca, Finlandia y Suecia, uno de los cinco países de la Unión Europea que carecen de un salario mínimo legal. En lugar de una ley que fije una retribución mínima universal, el sistema italiano ha confiado históricamente la determinación de los salarios a la combatividad de su clase trabajadora, que fijaba los salarios directamente en la negociación colectiva. Este modelo, que según los datos oficiales cubre a más del 98% de los trabajadores del sector privado, se ha ido deteriorando en las últimas décadas por la proliferación de los llamados “contratti pirata”, convenios firmados por organizaciones sin representatividad real que fijan salarios muy por debajo de los convenios mayoritarios. Según la patronal Confartigianato, existen más de 700 contratos de este tipo en Italia, con retribuciones entre un 20% y un 40% inferiores a las de los convenios líderes, lo que supone diferencias de hasta 3.000 o 4.000 euros anuales por trabajador. La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) ha denunciado que el Gobierno de Giorgia Meloni ha legalizado de facto estos contratos en el decreto de “salario justo” aprobado en abril de este año.