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# Italia se suma a la lucha contra la carestía
- URL: https://diariosocialista.net/2026/10/19/italia-se-suma-a-la-lucha-contra-la-carestia/
- Published: 2026-10-19T05:00:48.000Z
- Updated: 2026-10-19T05:00:48.000Z
- Description: 100.000 personas marchan en Roma, la CGIL convoca una huelga general para el 20 de noviembre y la Policía detiene a más de 160 jóvenes en los disturbios de Milán, el 80% menores de edad.
- Author: Diario Socialista
- Tags: Mundo, Protestas, Inflación, #p-2-3

Italia también vivió un fin de semana de movilización masiva contra el alto coste de la vida, el precio de los carburantes, los salarios estancados, la presión fiscal y la crisis de la sanidad y la escuela públicas. La jornada, que se extendió durante el sábado 17 y el domingo 18 de octubre, se compuso de una movilización masiva en Roma, convocada por la central sindical mayoritaria CGIL bajo el lema “La Via Maestra” y secundada por más de cien asociaciones, y por otro lado hubo una ola de enfrentamientos en las principales ciudades del norte del país. En la capital, los organizadores cifraron la asistencia en más de 100.000 personas, con la presencia de los líderes de la oposición. En Milán, Turín y Bolonia, las concentraciones convocadas por el movimiento autodenominado “Italia in Piazza” (articulado a través de TikTok e Instagram y con fuerte protagonismo juvenil) derivaron en barricadas, saqueos y cargas policiales.

El epicentro de la lucha fue Milán, donde más de 5.000 personas marcharon contra la carestía. Grupos de jóvenes, muchos encapuchados y vestidos de negro, levantaron barricadas con patinetes y contenedores, incendiaron mobiliario urbano y saquearon comercios como Foot Locker, Carrefour, Decathlon y Rinascente. La Policía y los jóvenes manifestantes se enfrentaron en una batalla campal en la Plaza del Duomo. Los antidisturbios emplearon gases lacrimógenos y cañones de agua contra la multitud, y cerraron temporalmente las líneas de metro M1 y M3\. El balance oficial deja más de 160 detenidos solo el domingo en Milán, de los cuales aproximadamente el 80% son menores de edad. El sábado, las autoridades identificaron a 197 personas, detuvieron a 28 (12 de ellas menores) y emprendieron acciones legales contra 43\. En Turín, la librería Feltrinelli de Porta Nuova fue devastada y la Policía detuvo a 12 personas, 10 de ellas menores; en Bolonia, la Policía disparó más de 400 botes de gas lacrimógreno en los enfrentamientos en la estación dejaron. La participación de adolescentes de entre 12 y 17 años, llegados de las periferias sin una coordinación central evidente, evidenció una fractura generacional.

La primera ministra, Giorgia Meloni, reaccionó el sábado con un mensaje en X en el que, al igual que el presidente francés Emmanuel Macron, pretendió establecer una línea de demarcación entre los “manifestantes pacíficos” y los “gamberros que aprovechan las manifestaciones para sembrar el caos”. “Manifestarse es un derecho. Poner a hierro y fuego nuestras ciudades no lo es”, afirmó Meloni, que exigió a la oposición “una condena sin ambigüedades”: “Toda reticencia se convierte en justificación. El silencio no es aceptable”. El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, reconoció que “las razones de la protesta eran comprensibles” pero calificó de “injustificables” los daños, y criticó la subestimación del dispositivo policial ante lo que describió como la peor situación en sus diez años de mandato. El secretario general de la CGIL, Maurizio Landini, reivindicó la masividad de la manifestación de Roma y anunció una huelga general para el próximo 20 de noviembre, coincidiendo con una huelga estudiantil europea. Landini exigió aumentos salariales, más recursos para la sanidad pública, una fiscalidad progresiva y un rechazo frontal al aumento del gasto militar: “La gente ya no puede más”.

El estallido social italiano se inscribe en una ola europea de protestas contra el coste de la vida que ya ha sacude las calles francesas, albanesas, españolas, portuguesas y belgas. La inflación sigue erosionando los salarios, el encarecimiento de la vivienda, la precariedad juvenil y el desmantelamiento de los servicios públicos generan un malestar cada vez más evidente en la clase trabajadora europea. El Gobierno de Meloni ha convocado para este lunes una reunión extraordinaria sobre “orden público” y ha establecido un marco discursivo que busca aislar a los sectores más combativos mediante la criminalización de los incidentes. Mientras tanto, la elevada presencia de menores detenidos plantea una pregunta de fondo: la de una generación que, ante la falta de perspectivas materiales y la asfixia de los servicios públicos, encuentra en la calle el único espacio para expresar su descontento.