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# Las elecciones israelíes encallan en un empate técnico entre Netanyahu y Eisenkot
- URL: https://diariosocialista.net/2026/10/28/las-elecciones-israelies-encallan-en-un-empate-tecnico-entre-netanyahu-y-eisenkot/
- Published: 2026-10-28T06:13:50.000Z
- Updated: 2026-10-28T09:36:10.000Z
- Description: Con 19 escaños, los representantes de los palestinos de 1948 emergen como la llave de la gobernabilidad, pero son vetados por ambos bloques sionistas; otros 3 millones de palestinos bajo ocupación siguen sin derecho a voto.
- Author: Diario Socialista
- Tags: Mundo, Elecciones, Estado de Israel, #p-1-1

Las elecciones legislativas celebradas este martes en el Estado de Israel han arrojado un empate técnico entre el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu (50-52 escaños) y el de la oposición liderada por Gadi Eisenkot (49-53), según los sondeos a boca de urna y el escrutinio parcial recogidos por Al Jazeera. La participación del 77,7%, la más alta desde 1999, y el avance histórico de los partidos árabes (la Lista Conjunta y Ra’am), que logran entre 17 y 19 escaños, no han alterado la estructura de poder de un sistema político que, en la práctica, funciona como un etnoestado. Ninguno de los dos bloques sionistas alcanza los 61 escaños necesarios para gobernar, y ambos han cerrado filas para excluir a los partidos árabes de cualquier coalición, a pesar de que su apoyo matemático es imprescindible.

El resultado de los partidos árabes, el mejor de su historia, refleja un voto de castigo de una comunidad que sufre la violencia institucional, el abandono estatal y la discriminación racial. Sin embargo, su capacidad de influencia real es nula en el sistema de apartheid. El primer ministro en funciones, Benjamin Netanyahu, ha calificado de “vergüenza” cualquier alianza con los partidos árabes, a los que acusa de ser “antisionistas” y “contrarios a nuestra existencia”. Su rival, el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, también ha descartado gobernar con ellos alegando una “falta de valores compartidos”. Los partidos árabes solo pueden ofrecer una “red de seguridad” externa para facilitar la investidura de un gobierno anti-Netanyahu, pero sin participar en el ejecutivo. Son, en la práctica, rehenes de un sistema que los necesita para bloquear al primer ministro pero que les niega el derecho a gobernar.

### Régimen de apartheid de un etnoestado

Lejos de representar un cambio real, la disputa entre Netanyahu y Eisenkot se circunscribe a dos facciones del mismo proyecto colonial. Eisenkot, que dirigió el ejército israelí en operaciones contra la población palestina, promete un “gobierno sionista de servicio nacional” que no cuestiona la ocupación de Cisjordania, el genocidio descarnado de Gaza ni las leyes de discriminación racial. Netanyahu, por su parte, ha centrado su campaña en la “amenaza de Irán” y en la “oportunidad histórica” de “eliminar su programa nuclear” con el respaldo de Donald Trump, sin mencionar los crímenes de guerra cometidos en Gaza. La diferencia entre ambos radica en diferentes modelos de gestión del régimen de apartheid.

La realidad que queda fuera de las urnas es la de los tres millones de palestinos que viven bajo ocupación en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, a los que se les niega el derecho al voto y cualquier capacidad de decidir sobre sus vidas. Para ellos, el resultado de estas elecciones es irrelevante: tanto si gobierna Netanyahu como si lo hace Eisenkot, la ocupación, la colonización y la violencia sionista continuarán. El sistema político israelí, diseñado para preservar la supremacía, no puede producir un cambio real porque ese cambio implicaría el fin del propio régimen.

### ¿Hacia una nueva crisis política?

Las perspectivas para desbloquear la situación pasan por varias vías, y todas ellas son complejas. La primera es que Netanyahu logre atraer a algún partido centrista del bloque rival para alcanzar los 61 escaños, una opción difícil pero no descartada. La segunda es que Eisenkot acepte el apoyo externo de los partidos árabes para formar un gobierno en minoría, una posibilidad que el propio Eisenkot ha rechazado hasta ahora. La tercera es un gobierno de unidad nacional con rotación en la presidencia, una opción que ambos líderes han descartado públicamente. Y la cuarta es el estancamiento total y la convocatoria de nuevas elecciones, un escenario que beneficiaría a Netanyahu al mantenerse como primer ministro en funciones. En cualquier caso, los partidos árabes, a pesar de ser decisivos numéricamente, están condenados a un papel subalterno en un sistema que los considera ciudadanos de segunda clase.