El primer ministro de Qatar, Sheikh Mohammed bin Abdulrahman bin Jassim Al Thani, anunció el miércoles en Doha que el Estado de Israel y Hamas alcanzaron un acuerdo de alto el fuego, que entrará en vigor el domingo 19 de enero. Este acuerdo contempla un intercambio de prisioneros, además de permitir un aumento significativo en la ayuda humanitaria para Gaza, una región devastada por los ataques israelíes que ha dejado al menos 46.707 muertos, según las autoridades sanitarias palestinas.
El anuncio ha generado amplias reacciones a nivel internacional. Tras las primeras celebraciones en las calles de Gaza y Cirsjordania, llegaron las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, calificando el acuerdo como “un paso hacia la estabilidad regional” y destacando “la presión conjunta” de su país y el Estado de Israel sobre la Resistencia Palestina. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó el compromiso del organismo “para respaldar el pacto y acelerar la entrega de ayuda humanitaria”. Otros líderes, como el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi y el primer ministro turco Hakan Fidan, subrayaron “la importancia de mantener la calma y avanzar hacia una solución basada en dos Estados”.
Sin embargo, el acuerdo llega sin garantías escritas, lo que genera incertidumbre sobre su implementación completa. Hamas aceptó compromisos verbales de Estados Unidos, Egipto y Qatar, mientras que los sionistas no han descartado más ataques si las negociaciones se estancan. La Unión Europea, Arabia Saudita y otros actores internacionales instaron a ambas partes a respetar sus compromisos, resaltando que el alto el fuego representa “una oportunidad crucial para aliviar el sufrimiento y buscar una paz duradera en la región”.