Tanqueros de gas natural licuado (GNL) están modificando sus rutas hacia Europa debido al descenso en los niveles de almacenamiento de gas y a los altos precios en la región. Según datos de ICIS recogidos por Financial Times, al menos siete cargamentos provenientes de Estados Unidos han cambiado su trayectoria en enero, desviándose de sus destinos originales, como Asia y Colombia, para dirigirse a puertos europeos. Esta tendencia vuelve a ratificar el impacto continuo de la guerra en Ucrania y la interrupción del suministro ruso a través de dicho país, lo que ha transformado el mercado energético europeo y dejado pendiendo de un hilo a la industria europea.
Alex Froley, analista de mercado de ICIS, subraya en Financial Times que los cambios de rumbo son “inusuales” y demuestran la presión de los precios en la región europea. Mientras el índice TTF, referencia europea, alcanzó esta semana los 50 euros por megavatio-hora, la caída en la demanda asiática ha llevado a que los envíos a Europa resulten hasta 5,3 millones de dólares más rentables por cargamento, según Spark Commodities. Los buques desviados transportan aproximadamente 500.000 toneladas de GNL, lo que representa un 0,5 % de las importaciones totales de la Unión Europea en 2023.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que Europa “depende cada vez más del GNL” tras la pérdida de gas ruso por la guerra de Ucrania. Las reservas de gas de la UE se encuentran al 59 % de su capacidad, un 15 % por debajo del mismo período en 2023, debido al invierno. La AIE estima que las importaciones de GNL aumentarán un 15 % este año, aunque advirtió sobre “la fragilidad del mercado global” y la posibilidad de un alza en los precios durante el verano si las reservas no se recuperan adecuadamente.