Las políticas migratorias del presidente Donald Trump tendrán un impacto negativo sobre la economía de Estados Unidos, según un informe de Goldman Sachs. Los analistas prevén que la inmigración neta en el país caerá a 750.000 personas al año, lo que podría restar entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense en 2025. El informe se basa en un escenario de investigación en el que se proyecta una disminución significativa de la inmigración, en comparación con los 2,8 millones de inmigrantes que llegaron al país el año pasado, según la Oficina del Censo de EEUU.
Goldman Sachs también anticipa un cambio en la composición de los inmigrantes, con la expectativa de que los inmigrantes no autorizados netos desaparezcan debido a las políticas de deportación de la administración Trump, que incluyen la expulsión de medio millón de personas cada año. Los analistas destacaron que, en un escenario más extremo, si los inmigrantes indocumentados temen trabajar o si los empleadores se sienten intimidados por las políticas migratorias, el impacto económico podría ser aún más grave. Sin embargo, en términos de inflación, las consecuencias serían limitadas, según el informe.
La mano de obra inmigrante es crucial para sostener algunos sectores de la economía estadounidense, representando alrededor del 5% de la fuerza laboral total, y hasta el 20% en áreas como la construcción y el paisajismo. Goldman Sachs advierte que la pérdida abrupta de estos trabajadores podría generar trastornos en varias industrias, afectando más intensamente la inflación. Además, aunque la inmigración ha sido un factor clave en el crecimiento del mercado laboral de EEUU en los últimos cinco años, se espera que su impacto disminuya en el futuro debido a las políticas restrictivas.