El primer debate electoral a cuatro bandas entre los principales candidatos a canciller de Alemania se centró en un fuerte intercambio sobre la gestión de la migración y las deportaciones. Olaf Scholz, candidato del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), y Alice Weidel, líder de la ultraderechista AfD, se enfrentaron sobre quién gestiona o gestionaría mejor las deportaciones. Merz, líder de la CDU, también aprovechó la ocasión para criticar al gobierno de Scholz, acusando al SPD “de permitir la llegada descontrolada de inmigrantes irregulares”. Según Merz, “en cuatro días llegan más inmigrantes irregulares que deportaciones en un mes”, mientras que Scholz sacó pecho con su política migratoria: “Las llegadas irregulares disminuyeron en 100.000 personas en el último año y que las deportaciones aumentaron un 70% bajo este mandato”.
Por su parte, Weidel, cuyo partido está centrado en la inmigración, prometió una política “implacable” de deportación y control fronterizo constante. La disputa sobre la gestión migratoria mostró una clara derechización del debate público, donde las políticas migratorias restrictivas son ya un consenso nacional y los candidatos compiten por quién realiza más deportaciones y quién promete más “seguridad”, con Scholz rechazando las acusaciones de la AfD, y acusando al partido de “no tener una propuesta migratoria seria”. En este contexto, el líder del SPD subrayó que su gobierno había incrementado las deportaciones, mientras que la AfD se mostró insistente en que “el gobierno no hace lo suficiente para frenar la inmigración ilegal”.
En este intercambio, calificado como “caótico” por parte de Der Spiegel, se evidenció el clima político y social del país. La controversia en torno a las deportaciones y las posibles alianzas con la ultraderecha parecen seguir siendo un tema central en la campaña electoral.