El Congreso Nacional del Pueblo de China concluyó la semana pasada con un fuerte énfasis en la inversión en inteligencia artificial y tecnología avanzada. Durante el evento, el diputado Lei Jun, director ejecutivo de Xiaomi, subrayó “la importancia de integrar la IA en todas las industrias”, mientras que el diputado Liu Shuwei, teniente general del ejército, pidió mayores recursos para la modernización militar. El presidente Xi Jinping reafirmó la estrategia de “impulsar la innovación para reducir la dependencia de tecnologías extranjeras”, en un contexto de restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos.
Uno de los anuncios más destacados fue la presentación del chatbot Manus, desarrollado por Beijing Butterfly Effect Technology Ltd Co en colaboración con Alibaba. Sus creadores afirman que Manus supera en rendimiento a modelos de IA estadounidenses como los de OpenAI y lo describen como un “agente de inteligencia artificial general”, capaz de operar de manera autónoma.
Su lanzamiento generó tal demanda que su plataforma colapsó y actualmente solo se puede acceder mediante invitación. Además, el Gobierno chino anunció la creación de un fondo de más de un billón de yuanes (aproximadamente 127.000 millones de euros) para apoyar el desarrollo de la IA en los sectores público y privado.
A pesar de los avances, algunos analistas advierten que las limitaciones en el acceso a semiconductores avanzados podrían desacelerar el progreso tecnológico de China. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Pekín aseguran haber desarrollado un nuevo transistor que supera en velocidad y eficiencia a los chips de silicio de última generación de Intel y TSMC.
Según un estudio publicado por la universidad, esta innovación permitiría fabricar procesadores un 40% más rápidos y con un 10% menos de consumo energético, lo que podría reducir la brecha con la industria de semiconductores de EEUU y Taiwán.