Según la oficina estadística de la Unión Europea (Eurostat), la renta per cápita en el Estado español en 2024 se situó en 27.770 euros, equivalente al 92% de la media comunitaria en términos de poder adquisitivo. A pesar del supuesto “crecimiento económico” de los últimos años, el país sigue a la misma distancia de la media europea que en 1999, cuando se realizaron las primeras mediciones comparables.
El Estado español ocupa el puesto 14 entre los 27 países de la UE, dos posiciones por debajo de su clasificación hace 25 años, y solo ha superado recientemente a Lituania y Chequia, cuyos avances se han visto ralentizados por la guerra en Ucrania.
Por otro lado, la agencia de calificación Moody’s ha decidido mantener la nota crediticia del Estado español en Baa1, sin mejoras desde 2018. En su informe, la agencia atribuye esta situación a “problemas estructurales como baja productividad, empleo reducido y falta de inversión privada”, además de señalar que el gobierno de Pedro Sánchez es “débil y expuesto a cambios de estrategia de sus socios”, en referencia a Carles Puigdemont. Moody’s destaca que el crecimiento del 3,2% en 2024 se debió en gran parte al gasto público y al aumento de la inmigración.
El economista Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, ha señalado que el Estado español dejó de converger con la UE de forma sostenida tras la crisis de 2008, debido a problemas como “baja innovación, tamaño reducido de las empresas y pérdida de confianza institucional”.
En contraste, otros países europeos, incluidos los del este, han logrado avances más significativos. Mientras tanto, París y Roma, aunque también han perdido posiciones en términos relativos, siguen estando muy por encima de Madrid en renta per cápita.