Este jueves, sindicatos, movimientos sociales y organizaciones políticas llevaron a cabo una masiva movilización nacional en Argentina, en rechazo a las políticas económicas y laborales del gobierno de Javier Milei. La protesta, liderada por las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), denunció los despidos masivos en la administración pública, la caída del poder adquisitivo y las reformas laborales que consideran perjudiciales para los sectores más vulnerables de la clase trabajadora.
Más de 30 sectores participaron, desde docentes y jubilados hasta cooperativas y trabajadores sociocomunitarios, quienes marcharon a la Plaza de Mayo en defensa de los derechos sociales y laborales de las CTA. Sindicalistas señalaron en Página12 a los grandes grupos económicos que respaldan al gobierno, acusándolos de “sostener un modelo que genera ganancias financieras a costa de la quiebra del aparato productivo y el aumento de la pobreza”. Los huelguistas declararon en el periódico que “son los más ricos del país son quienes destruyen el estado social mientras se benefician de la angustia de los trabajadores”. A pesar de que la Confederación General del Trabajo (CGT) no adhirió formalmente, algunos sindicatos como aceiteros, gráficos y bancarios de la central sindical participaron de manera independiente. Por su parte, organismos de derechos humanos y representantes de congregaciones religiosas realizaron actividades de apoyo, subrayando “el impacto de las políticas de ajuste en los sectores más vulnerables”.
Aunque no hubo represión directa, manifestantes denunciaron “actos intimidatorios” por parte de las fuerzas de policiales en algunas zonas. Un portavoz, de la CTA Autónoma de Santa Fe, llamó a no caer en la resignación: “Hay que salir a la calle para mostrar que otra Argentina es posible”.