Los inversores extranjeros han incrementado significativamente su presencia en el mercado de deuda del Estado español, ocupando el espacio dejado por el Banco Central Europeo (BCE), según el último informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), del que se ha hecho eco elDiario.es. Desde mayo de 2022, los compradores internacionales han elevado su participación en los bonos españoles hasta un 45,1%, mientras que el BCE ha reducido su peso al 30% tras poner fin a su política de compras de deuda soberana en 2022 para combatir la inflación.
Esta transición ha sido amortiguada por la confianza de los inversores extranjeros en la estabilidad económica y fiscal del Estado español, que ha mejorado su posición frente a otros países europeos como Italia y el Estado francés. Sin embargo, el protagonismo creciente de los inversores internacionales también evidencia la dependencia del Estado español de capital extranjero, en un contexto de ajustes presupuestarios y límites al gasto público impuestos por la Unión Europea.
A pesar de ciertos avances, como una prima de riesgo más baja y una ligera reducción del coste de financiación, persisten interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de esta mejora. La mayor inversión de los hogares en letras del Tesoro refleja tanto el interés por mayores rendimientos como una desconfianza hacia los depósitos bancarios. Además, el informe destaca que las políticas actuales están sujetas a la presión de los mercados y de Bruselas, lo que podría limitar la capacidad de maniobra del país en futuras crisis. Aunque el diferencial frente al Estado francés puede parecer un logro, algunos expertos advierten que dice más de París que de Madrid, ya que el Estado español sigue enfrentando desafíos estructurales que no pueden ocultarse detrás de indicadores a corto plazo y por los malos resultados de los vecinos.
Además, cabe recordar que las altas tasas inflación reduce automáticamente el ratio de deuda sobre el PIB, aunque la deuda haya aumentado en términos absolutos. Y aunque ahora el BCE compre menos deuda del Estado español y los inversores privados internacionales compren más, es una tendencia que está sujeta a la coyuntura, donde el sectores como el inmobiliario y los servicios y el turismo están creciendo. Sim embargo, la historia económica del Estado español muestra que este modelo es inestable.