China acelera en la carrera por la inteligencia artificial y amenaza el liderazgo de Estados Unidos

El desarrollo de modelos más baratos y eficientes, como DeepSeek, desafía las sanciones tecnológicas de EEUU y genera fuertes caídas de gigantes como Nvidia y Meta.

Foto: Greggory DiSalvo (iStock).

El vertiginoso avance de la inteligencia artificial en China está sacudiendo los cimientos de la industria tecnológica global. DeepSeek, un modelo de lenguaje lanzado por una startup china, ha revolucionado el mercado al demostrar que es posible entrenar modelos avanzados con una inversión de menos de 6 millones de dólares, muy por debajo de los presupuestos multimillonarios necesarios para los proyectos líderes en Estados Unidos, como los de OpenAI. Además, su diseño en código abierto permite que sus técnicas sean fácilmente replicables, lo que añade presión sobre las gigantes tecnológicas occidentales. Según The Economist, este modelo ha igualado en varios aspectos a las propuestas más avanzadas de Meta y OpenAI, a pesar de utilizar chips menos potentes.

El impacto de este desarrollo no se limita a lo técnico: las bolsas globales se han visto sacudidas. Empresas como Nvidia, Broadcom y ASML, pilares de la industria de semiconductores, han registrado caídas históricas, signo del temor de los inversores a que el enfoque más económico de China reconfigure el sector. Nvidia, la firma más valiosa por capitalización bursátil, perdió 500.000 millones de dólares en un solo día. Mientras tanto, el Nasdaq 100 cayó un 4% ante la perspectiva de que los modelos de IA de bajo coste alteren el panorama competitivo, según Cinco Días. El economista y fundador de DeepSeek, Liang Wenfeng, compara el fenómeno con “comprar la casa más cara del barrio por 10 millones, solo para que alguien construya una igual al lado por 200.000 dólares”.

Este avance tecnológico ocurre en un contexto de creciente rivalidad geopolítica y comercial entre Estados Unidos y China. La administración de Joe Biden había implementado restricciones severas para bloquear el acceso de China a chips avanzados, buscando frenar su desarrollo militar y tecnológico. Sin embargo, estas medidas no solo fallaron en contener el avance chino, sino que han incentivado innovaciones inesperadas que superan dichas barreras. Mientras tanto, el presidente Donald Trump intenta contrarrestar esta situación con un plan de infraestructura de IA de 500.000 millones de dólares, diseñado para reforzar la posición estadounidense en esta industria estratégica. Sin embargo, expertos consultados por The Economist advierten que, para mantener el liderazgo, EEUU deberá repensar su estrategia global, reducir trabas regulatorias y facilitar el acceso a talento extranjero, además de abordar el reto de la creciente influencia política de la IA china, cuyo impacto podría extenderse más allá de la economía y entrar en el terreno de la geopolítica.