Los líderes de la Unión Europea han celebrado una cumbre de emergencia en Bruselas (Bélgica), centrada en fortalecer las capacidades militares del continente y aumentar el apoyo militar y diplomático a Ucrania. La reunión, que cuenta con la participación del presidente ucraniano Volodimir Zelensky, se produce en un contexto de creciente desafío a las políticas europeas, particularmente por parte del primer ministro húngaro Viktor Orban, quien ha expresado su desacuerdo con la extensión del apoyo a Ucrania y ha pedido que se reconsideren las políticas de asistencia a Kiev, sugiriendo la necesidad de conversaciones de paz inmediatas.
El encuentro también se ve influenciado por los cambios en las relaciones entre Europa y Estados Unidos, especialmente por las políticas de Donald Trump. La cumbre busca establecer un respaldo político a nuevas propuestas de la Comisión Europea para incrementar el gasto militar, con un impulso significativo tras la decisión del futuro canciller alemán Friedrich Merz de poner fin a las restricciones fiscales históricas de Berlín. Sin embargo, se prevé que el acuerdo sobre el apoyo a Ucrania sea complicado debido a la postura de Orban y la influencia de la política estadounidense.
A lo largo de las últimas semanas, los líderes europeos han llevado a cabo intensas negociaciones con Washington, Londres y París para elaborar un posible “plan de paz europeo” y seguir respaldando a Ucrania. Sin embargo, varios analistas internacionales coinciden en que, sin el respaldo de EEUU, el plan no tiene demasiadas posibilidades. Si a eso se le suman las tensiones dentro de la UE y los desafíos diplomáticos con Estados Unidos, los 27 aparecen dialogando consigo mismos en una posición cada vez más irrelevante en el panorama geopolítico.