Tras la ruptura de la tregua en Gaza por parte del Estado de Israel en pleno Ramadán, diversos países y organizaciones han reaccionado con preocupación y han pedido el restablecimiento inmediato del alto el fuego. El ataque israelí ha dejado por el momento cerca de 400 muertos y 600 heridos, según fuentes médicas palestinas.
Hamas ha responsabilizado directamente a Estados Unidos de la escalada, tras confirmar la Casa Blanca que el Estado de Israel consultó con Washington antes de reanudar los ataques. “Washington tiene plena responsabilidad por las masacres y el asesinato de mujeres y niños en Gaza”, afirma la organización palestina en un comunicado.
La Liga Árabe se ha pronunciado en términos aún más contundentes, calificando la acción israelí como “una agresión traidora contra civiles indefensos” y recuerda al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu que esto representaría es “una sentencia de muerte” para los 59 prisioneros de guerra israelíes que permanecen con vida en la Franja.
De hecho, la asociación de los familiares de los prisioneros israelíes llamado Foro de las Familias de Rehenes y Desaparecidos, asegura en un comunicado que la ruptura de la tregua es una “completa decepción”. “El mayor miedo de las familias, los rehenes y los ciudadanos de Israel se ha hecho realidad: el Gobierno israelí ha elegido abandonar a los rehenes”, recoge el texto, difundido por el periódico sionista liberal Haaretz y recogido por Efe.
La ONU, en su habitual estilo, ha expresado “su profunda preocupación” por la situación humanitaria en Gaza. El secretario general, Antonio Guterres, se ha mostrado “conmocionado” por los bombardeos y urge a “respetar el derecho internacional humanitario”.
Por su parte, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que “el regreso a la fuerza militar por parte de Israel aumentará la miseria de una población palestina que ya vivía en condiciones catastróficas”. Türk también instó al Estado de Israel a cesar la colonización de Cisjordania y a evacuar a los colonos que ocupan nuevos territorios, recordando que la transferencia de población civil a territorios ocupados constituye un crimen de guerra.
Varios países han condenado los ataques y han pedido “una solución diplomática”. Turquía, por ejemplo, ha denunciado “una nueva fase en la política genocida de Israel”, mientras que Egipto, que actúa como mediador entre la Resistencia Palestina y el Estado de Israel, llama a la moderación “a todas las partes”.
Rusia ha mostrado su preocupación por el alto número de bajas y advierte que la reanudación de los bombardeos “podría desencadenar una nueva espiral de tensión en Oriente Medio”. China, por su parte, insta a “evitar una escalada y a garantizar la implementación efectiva del alto el fuego”.