Decenas de miles de personas salieron a las calles de varias ciudades de Turquía el sábado 22 de marzo para protestar contra la detención de Ekrem Imamoglu, alcalde de Estambul y figura destacada del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP).
La policía recurrió a gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes en Estambul y Ankara, mientras que el Ministerio del Interior confirmó la detención de al menos 323 personas. Según la agencia Anadolu, Imamoglu fue arrestado el 19 de marzo bajo cargos de “corrupción” y “sobornos”, aunque el tribunal desestimó las acusaciones de “terrorismo” inicialmente formuladas.
La Fiscalía de Estambul sostiene que “Imamoglu lideró una organización delictiva dedicada al fraude y la manipulación de contratos públicos”. El alcalde ha rechazado las acusaciones, calificándolas de “calumnias inimaginables” y ha afirmado en un comunicado publicado en la red social X que su detención responde a una “ejecución extrajudicial completa”.
El presidente Recep Tayyip Erdogan, en un discurso del 22 de marzo, defendió la independencia del sistema judicial y describió las protestas como “actos de vandalismo que no serán tolerados”.
El CHP ha calificado la detención de Imamoglu como un intento de excluirlo de la carrera presidencial de 2028 y ha anunciado su intención de presentarlo como candidato. La detención ha provocado las mayores protestas en Turquía desde 2013, con manifestaciones que han continuado a pesar de la prohibición de reuniones públicas impuesta hasta el 27 de marzo. Según declaraciones de Özgür Özel, líder del CHP, más de 300.000 personas participaron en la movilización del sábado en Estambul.