Columnistas de Haaretz llaman a la deserción

El diario sionista liberal difunde mensajes a favor de negarse a prestar servicio en el ejército israelí, tras el fracaso de las protestas contra Netanyahu.

Un soldado israelí apoya su cabeza en el cañón de un arma de un vehículo blindado mientras las tropas toman posición cerca de la barrera de Gaza, 9 de octubre de 2023.
Foto: AFP

El diario Haaretz, uno de los periódicos más leídos en la Palestina ocupada y vinculado al sionismo liberal, ha publicado recientemente un artículo de opinión que aboga abiertamente por la deserción. Se trata de una columna firmada por Etan Nechin, donde se argumenta que la negativa a alistarse en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) representa “la única vía viable” para desafiar la gestión del gobierno de Benjamin Netanyahu, cuya estrategia bélica en Gaza ha fracasado en la liberación de los prisioneros de guerra israelíes y ha resultado en numerosas muertes.

Nechin afirma que, a pesar de que este acto es ilegal según el Código Penal israelí, la situación actual, que incluye la violación del cese al fuego y la intensificación de los ataques en Gaza, “justifica esta forma de desobediencia civil”.

Pero no solo desertar, sino el mero acto de llamar a la deserción o incitar a un soldado a desertar es ilegal. Según el Código Penal israelí, “incitar, persuadir o asistir a un soldado en servicio militar para que abandone su deber es un crimen”. Esta ley establece que tales actos son punibles con una pena de hasta siete años de prisión, por lo que Nechin y Haaretz podrían enfrentar serias consecuencias penales.

El columnista señala que las protestas en las calles, por más numerosas que sean, “no han logrado modificar el curso de las decisiones del gobierno”. Por ello, según él, el ejército israelí, “debe dejar de ser considerado una institución intocable”. “Si no hay soldados en el ejército, la guerra tendrá que terminar”, sostiene, planteando la deserción como un desafío directo al gobierno de Netanyahu.

Este llamado a la deserción muestra una radicalización de las demandas de una facción de los colonos y una creciente polarización de la sociedad israelí, cuyos sectores moderados hasta ahora se habían centrado en demandas destitución y negociación, sin conseguir resultados palpables.

A pesar de la profunda división dentro de la sociedad colonial, Nechin y otros columnistas de Haaretz sostienen que el acto de negarse a servir en el ejército “puede abrir espacio para un debate más amplio sobre el futuro de Israel y el rol del ejército en la vida pública”. “El rechazo a servir puede ser un acto de resistencia que nos permita repensar nuestra identidad y las políticas que hemos seguido hasta ahora”, concluye el artículo.