El Parlamento Europeo ha aprobado este 1 de abril un préstamo de 4.000 millones de euros a Egipto, con 452 votos a favor, 182 en contra y 40 abstenciones, según informa Europa Press. Esta decisión se produce en un momento crítico: coincide con los anuncios del Estado de Israel y Estados Unidos sobre la expulsión de la población gazatí, lo que ha generado preocupación y ha intensificado los debates sobre la postura de la Unión Europea respecto al genocidio en Gaza, territorio palestino limítrofe con Egipto.
Por ello, la ayuda a Egipto, aunque aparentemente centrada en “reformas económicas”, ha sido interpretada por algunos sectores como un respaldo tácito a la expulsión forzosa que preparan Washington y Tel Aviv en la región. De hecho, el préstamo para “apoyar la economía egipcia y las reformas en el país”, se otorgará sin condiciones políticas, como habían solicitado inicialmente por algunos grupos dentro del Parlamento Europeo sin una relevancia política significativa.
A pesar de las críticas internas de los grupos parlamentarios de izquierdas, especialmente en relación con la falta de condicionantes vinculados a la “democracia o los derechos humanos” en Egipto, la decisión de la Eurocámara ha sido respaldada mayoritariamente. En el marco de un conflicto internacional cada vez más complejo y las relaciones entre EEUU e Irán cada vez más tensionadas, esta asistencia se da en un contexto en que Egipto se vuelve un actor clave en la región.
El debate sobre este préstamo ha destacado la desconexión entre la ayuda económica y las cuestiones políticas en la región. Si bien algunos sectores en la Eurocámara han expresado su habitual “preocupación” verbal por el impacto de esta ayuda en el panorama regional y el genocidio en Gaza, el hecho es que la UE ha optado por seguir adelante con el apoyo económico incondicional a una potencia regional que podría jugar un papel clave en la expulsión forzosa del pueblo palestino de Gaza.