Trump anuncia una guerra comercial global

Washington impone un arancel base del 10% a todas las importaciones, con tasas del 34% para China y del 20% para la UE. Se estima que el promedio de aranceles en EEUU alcanzará su nivel más alto en un siglo.

El presidente de EEUU Donald Trump muestra su nueva tabla de aranceles.
Foto: Reuters

El presidente de los EEUU Donald Trump ha anunciado este miércoles desde Washington su nuevo plan arancelario, en el que ha denominado como “El Día de la Liberación“. Las tarifas impuestas elevan significativamente las tasas a importaciones clave de todo el mundo, lo que podría desacelerar la economía mundial, que aún enfrenta desafíos tras la crisis inflacionaria postpandémica.

La medida establece un arancel general del 10% para todas las importaciones, con aumentos específicos del 34% para productos chinos y del 20% para bienes provenientes de la Unión Europea. Además, se mantiene un arancel del 25% para automóviles y piezas automotrices. Según Fitch Ratings, el promedio arancelario de EEUU ha pasado del 2,5 % en 2024 al 22%, un nivel no visto desde hace más de un siglo.

El impacto de estos aranceles varía según el país. Japón y Corea del Sur, que enfrentan tarifas del 24% y 25% respectivamente, han anunciado medidas de emergencia para mitigar sus efectos en el comercio. China, principal objetivo de las nuevas tarifas, podría buscar mercados alternativos ante la caída del consumo interno y el encarecimiento de sus exportaciones a EEUU. “Las economías asiáticas serán las más afectadas”, señala Marcel Thieliant, economista jefe para Asia-Pacífico en Capital Economics.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha indicado que, aunque no prevé una recesión global inmediata, podría revisar a la baja su previsión de crecimiento del 3,3% para 2025. La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advierte que “el proteccionismo creciente podría alterar el orden económico global basado en el libre comercio”. Mientras tanto, los mercados reaccionaron con caídas en las bolsas y un aumento en la demanda de activos refugio como el oro y los bonos del Tesoro de EEUU.