El mercado del oro ha alcanzado un nuevo máximo histórico en las primeras semanas de 2025, superando los 2.880 dólares por onza. Este aumento refleja una tendencia sostenida desde 2024, cuando la demanda del metal precioso alcanzó niveles récord, según datos del World Gold Council. Los analistas atribuyen este ascenso a factores como la creciente incertidumbre económica global, exacerbada por la posibilidad de una guerra comercial entre Estados Unidos y China, que ha fortalecido el rol del oro como refugio seguro.
La demanda de oro ha sido impulsada principalmente por las compras de bancos centrales, que por tercer año consecutivo adquirieron más de 1.000 toneladas, con países como Polonia, Turquía, y China incrementando sus reservas. Estos bancos, especialmente de economías emergentes, ven al oro como una protección frente a la volatilidad económica. A su vez, el oro sigue siendo una opción preferida para los inversionistas que buscan resguardarse de la inflación y de la depreciación de las monedas, destacando en un contexto de políticas monetarias expansivas y de expectativas de recortes en las tasas de interés en Estados Unidos.
El consumo de oro en el sector de la joyería ha experimentado una caída, especialmente en China, donde la demanda de joyas descendió un 24% debido a los altos precios. A pesar de esto, el gasto en joyería aumentó, lo que indica que, aunque los consumidores compran menos, su gasto total se mantiene elevado. En conclusión, la demanda de oro sigue siendo robusta, pero el mercado podría enfrentar ajustes si las condiciones económicas cambian, como sugieren los analistas de Bloomberg Intelligence.