El Estado español está evaluando su posible implicación en una misión militar europea en Ucrania tras un eventual acuerdo de paz con Rusia. Aunque ha expresado su apoyo al país, fuentes gubernamentales indican a El País que “no se comprometerá a enviar tropas hasta que se aclaren los detalles y se obtengan las garantías necesarias”. La principal preocupación del Ejecutivo de Pedro Sánchez radica en “la falta de certeza sobre el tipo de misión, su cobertura legal y la seguridad de los efectivos desplegados en un territorio aún en guerra”.
Entre los escenarios considerados se encuentra el hipotético despliegue de observadores para supervisar el cumplimiento de un alto el fuego o un acuerdo de paz, similar a las misiones anteriores de la OSCE, en las que las fuerzas armadas españolas ya participaron. S
in embargo, los riesgos asociados a desplegar tropas en la zona representan una gran incertidumbre para los mandatarios españoles. También estudian ampliar la Misión de Asistencia Militar de la UE (EUMAM) en Ucrania para fortalecer las capacidades militares ucranianas, aunque desde el Ministerio de Defensa aseguran que “las condiciones de seguridad en el terreno siguen siendo un obstáculo”.
Por otro lado, se baraja la opción de enviar tropas europeas con el supuesto objetivo de “disuadir futuros ataques rusos.” A pesar de los planes de países como París y Londres de desplegar hasta 30.000 soldados, la falta de respaldo legal y la inexistencia de garantías de seguridad claras limitan la viabilidad de este enfoque. El Gobierno español sigue esperando los detalles que permitan una evaluación precisa antes de tomar cualquier decisión formal.