El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha acusado al gobierno de Senegal de ocultar una deuda pública superior a los 4.500 mil millones de FCFA (7.000 millones de dólares) entre 2019 y 2024, una acción que, según el organismo financiero internacional, “permitió al país tomar préstamos adicionales y acceder a condiciones más favorables en los mercados financieros”.
Esta supuesta deuda oculta habría sido subestimada deliberadamente por parte de las autoridades de Dakar, lo que permitiría al gobierno de Macky Sall mejorar su imagen ante los inversionistas y obtener mejores tasas de interés. Esta revelación coincide con el informe de la Corte de Cuentas de Senegal, publicado en febrero de 2025, que también critica la gestión de la deuda pública durante los últimos años.
La respuesta del FMI no se ha hecho esperar: el organismo ha suspendido un programa de asistencia financiera por un valor de 1.179 mil millones de FCFA (alrededor de 1.8 mil millones de euros). Según Le Faso, este programa de ayuda habría sido aprobado inicialmente para “apoyar la economía senegalesa”, pero las denuncias sobre la deuda oculta han llevado a la paralización del mismo.
Además, el FMI ha instado al gobierno de Senegal a “ofrecer explicaciones claras sobre cómo se gestionaron los mecanismos que permitieron esconder dicha deuda”, condicionando cualquier nuevo programa de asistencia a la implementación de “reformas estructurales”, una petición viene siendo habitual por parte del FMI en todo el sur global. Esto suele incluir peticiones de reducción del gasto público, derechos de explotación de recursos naturales para las principales potencias o marcos legislativos laborales “flexibles”, entre otras cosas.
Este giro en la relación entre Senegal y el FMI ha generado preocupación, ya que el país, ya afectado por serias dificultades económicas, se ve ahora en una situación aún más precaria. La suspensión del programa de apoyo financiero podría agravar la capacidad del gobierno de Diomaye Faye para manejar los problemas fiscales y económicos, mientras el FMI sigue exigiendo mayores reformas sin dar espacio a una solución para las necesidades del empobrecido país.