Acuerdo comercial entre Argentina y EE.UU. sobre el sector cárnico e inversiones digitales
El gobierno de Milei pacta la supresión de aranceles a 1.675 productos e impone estándares globales de propiedad intelectual, en lo que denomina como una "alianza estratégica".
Argentina y los Estados Unidos de América firmaron este jueves un Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco, anunciado por el canciller argentino Pablo Quirno a través de la red social X. Según un comunicado emitido por la Cancillería argentina, el pacto "consolida la alianza estratégica" y posiciona a Argentina como "el primer país sudamericano en obtener un acceso preferencial de esta magnitud al mercado estadounidense". El presidente Javier Milei celebró el acuerdo, describiéndolo como "un pilar para que Argentina vuelva a ser parte del mundo occidental".
El acuerdo establece que Estados Unidos eliminará aranceles para 1.675 productos argentinos, lo que, según el gobierno, permitirá recuperar exportaciones por 1.013 millones de dólares. Además, se amplía "sin precedentes" el acceso preferencial de la carne bovina argentina a 100.000 toneladas, un aumento de 80.000 toneladas respecto al cupo anterior. Por su parte, Argentina eliminará aranceles para 221 posiciones arancelarias –como maquinaria, dispositivos médicos y productos químicos– y reducirá al 2% los aranceles para componentes de automoción, otorgando también cuotas para vehículos y productos agrícolas.
El texto incorpora compromisos que trascienden el comercio de bienes: Argentina se compromete a "adoptar los estándares internacionales más modernos en materia de propiedad intelectual" y el acuerdo establece un marco para el comercio digital y las actividades de startups y fintechs. Según la Cancillería, Estados Unidos también "ratificó su compromiso de revisar oportunamente los aranceles al acero y al aluminio" y trabajará para "apoyar el financiamiento de inversiones en sectores críticos" en colaboración con sus empresas.
Con la firma se consolida la política exterior del Gobierno de Milei, que busca una realineación explícita con los intereses estratégicos de Washington. Sin embargo, analistas económicos independientes han señalado que estos tratados suelen consolidar relaciones asimétricas: a cambio de un acceso privilegiado para materias primas como la carne, Argentina abre sus sectores industriales y digitales a la inversión y los estándares corporativos estadounidenses, mucho más poderosos que los locales, profundizando un modelo de especialización primarizada y dependencia tecnológica hacia Washington.