Las grandes empresas estadounidenses han anunciado que despedirán a 108.435 trabajadores en enero de 2026, la cifra más alta para un mes de enero desde 2009 y que representa un aumento del 118% interanual, según el informe de la consultora Challenger, Gray & Christmas. Este dato supone el tercer pico de despidos masivos en los últimos 36 meses y evidencia una aceleración brusca de la destrucción de empleo, con un incremento del 205% respecto a diciembre de 2025. Andy Challenger, directivo de la firma, declaró que "los empleadores no son muy optimistas sobre el panorama para 2026", según recoge la agencia EFE.

Los recortes se concentran en dos corporaciones gigantes. Amazon anunció aproximadamente 16.000 despidos como parte de una "reestructuración de sus capas de dirección", sumando un total de 22.291 despidos en el sector tecnológico. Paralelamente, UPS echó a la calle a más de 30.000 personas tras romper su alianza logística con Amazon. Estas decisiones muestran estrategias de rentabilidad de la oligarquía para recomponer sus estructuras productivas, priorizando los márgenes de beneficio y la automatización sobre la estabilidad laboral de sus trabajadores.

La inteligencia artificial fue citada como la causa directa de 7.624 despidos en enero, el 7% del total. Desde 2023, la consultora ha registrado casi 80.000 despidos atribuidos directamente al "auge de la IA" en el mercado laboral estadounidense. Este dato confirma la tendencia estructural donde la implementación tecnológica sirve como justificación para recortar costes laborales, transfiriendo las consecuencias sociales del desarrollo tecnológico a la clase trabajadora mientras se concentra el capital en menos manos y la tecnología, paradójicamente, no sirve para liberar tiempo social de trabajo, sino que deja en la miseria a miles de asalariados.

El informe subraya que los más de 108.000 despidos constituyen la segunda cifra más alta jamás registrada en un enero, solo por detrás de los 240.000 recortes de enero de 2009, en el punto álgido de la Gran Recesión. Esta oleada de despidos masivos, planificada por el gran capital desde finales de 2025, muestra una dinámica sistémica de destrucción de la fuerza laboral extrema donde las empresas utilizan pronósticos económicos adversos para impulsar reestructuraciones agresivas, externalizar pérdidas y profundizar la desigualdad, mientras el costo recae completamente sobre las comunidades obreras.