Israel usó bombas termobáricas que evaporaron a miles de palestinos en Gaza
Al Jazeera documenta 2.842 casos de personas cuyos restos fueron pulverizados por el uso de armas de destrucción masiva suministradas por EE.UU., capaces de superar los 3.500°C.
Una investigación del canal Al Jazeera Arabic, titulada The Rest of the Story, ha revelado que las fuerzas de ocupación israelíes han utilizado sistemáticamente munición termobárica y térmica suministrada por los Estados Unidos de América, capaz de generar temperaturas superiores a 3.500 grados Celsius, lo que ha provocado la desaparición completa de los restos de al menos 2.842 palestinos en Gaza. El portavoz de la Defensa Civil en Gaza, Mahmoud Basal, relató ante la cadena qatarí que esta cifra es el resultado de una contabilidad forense rigurosa, aplicando un "método de eliminación" en los lugares de los bombardeos donde, tras exhaustivas búsquedas, solo se hallaron "salpicaduras de sangre en las paredes o fragmentos pequeños como cueros cabelludos".
La investigación detalla la composición química y el funcionamiento de estas armas de destrucción masiva. El experto militar ruso Vasily Fatigarov explicó a Al Jazeera que las armas termobáricas "dispersan una nube de combustible que se enciende para crear una enorme bola de fuego y un efecto de vacío", a lo que se añaden polvos de aluminio, magnesio y titanio para prolongar la combustión. El Dr. Munir al-Bursh, director general del Ministerio de Salud palestino en Gaza, describió el impacto biológico: "Cuando un cuerpo se expone a una energía superior a los 3.000 grados combinada con una presión masiva y oxidación, los fluidos hierven al instante. Los tejidos se vaporizan y se convierten en ceniza".
Genocidio global
La investigación identifica munición concreta fabricada por EE.UU., como la bomba MK-84 'Hammer' de 900kg, cargada con tritonal, y la GBU-39, una bomba de precisión de la que la Defensa Civil halló fragmentos en lugares donde hicieron desaparecer los cuerpos. La abogada y profesora de la Universidad de Georgetown, Diana Buttu, declaró en el foro de Al Jazeera que esto vuelve a evidenciar una complicidad y convierte la ofensiva en un "genocidio global, no solo israelí". Buttu afirmó que "el mundo sabe que Israel posee y usa estas armas prohibidas" y que, según lo que se conocía como "derecho internacional", su uso constituye un crimen de guerra al no distinguir entre combatientes y civiles, como viene haciendo la entidad colonial durante toda su histórica campaña genocida en Palestina desde 1948.
El papel mojado del "derecho internacional"
Pese a las "medidas cautelares" de la Corte Internacional de Justicia y una orden de arresto del Tribunal Penal Internacional contra el primer ministro israelí, la ofensiva genocida continúa. El profesor de derecho internacional Tariq Shandab declara a Al Jazeera que el sistema de justicia internacional "ha fallado en la prueba de Gaza". La investigación concluye con un testimonio terrorífico de familias que están padeciendo este Holocausto sionista, como la de Rafiq Badran, quien perdió a cuatro hijos: "Cuatro de mis hijos simplemente se evaporaron. Los busqué un millón de veces. No quedó ni un pedazo. ¿A dónde fueron?".