Un hostelero de Asturies que abusó de cuatro menores paga 30.000 euros y se libra de la cárcel
El empresario, de 70 años, reconoció tocamientos, masturbaciones y mostrar pornografía a hijos de clientes de entre 10 y 17 años.
El empresario hostelero Javier F.D., de 70 años, admitió este martes ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Asturias que abusó sexualmente de cuatro menores, dos parejas de hermanos que eran hijos de clientes habituales de sus establecimientos en Langréu. ElDiario.es Asturias informa que el acusado reconoció tocamientos, masturbaciones y que mostraba vídeos pornográficos a las víctimas, que en el momento de los hechos tenían entre 10 y 17 años. La Fiscalía solicitaba ocho años de cárcel y la acusación particular pedía doce, pero el acuerdo alcanzado con la defensa ha fijado una condena total de cinco años que el hostelero finalmente no cumplirá en prisión.
La suspensión de la pena se sustenta en dos factores favorables para el pederasta: ninguna de las condenas individuales supera los dos años de cárcel y el acusado se ha comprometido a pagar 30.000 euros a dos de las víctimas, ya que las otras dos habían sido indemnizadas con anterioridad. El pago de esta cantidad, además, le ha valido la aplicación de la "atenuante de reparación del daño", lo que ha rebajado aún más su condena. Uno de los delitos reconocidos quedó prescrito porque la víctima, que sufrió abusos entre los 10 y los 15 años, tardó más de una década en denunciar al alcanzar la mayoría de edad. La Fiscalía estudia ahora si suspende definitivamente la ejecución de la pena una vez se abonen las responsabilidades civiles.
Temían que fuera "intocable"
Los abusos se produjeron durante años en el interior del local del empresario, en su vehículo y en un restaurante de su propiedad. Según relataron las víctimas tras la detención, temían que el hostelero fuera "intocable" y que no les creyeran si denunciaban. La confianza que los padres depositaban en él, por ser clientes habituales, facilitó que los menores se quedaran a solas con el agresor. El acusado se ganó su confianza con regalos, hasta que comenzaban los tocamientos y las prácticas sexistas. Una de las víctimas logró poner fin a los abusos al cumplir 16 años, al ser consciente de que esos comportamientos no eran adecuados.
Sale de los juzgados bajo gritos: "¡Pederasta!"
A la salida de la sede judicial de Uviéu, un grupo de familiares increpó al empresario gritándole "pederasta", mientras abandonaba la Audiencia en libertad acompañado de su abogado. El caso evidencia cómo el sistema penal permite que agresores sexuales con recursos económicos eludan la prisión mediante el pago de indemnizaciones, mientras las víctimas arrastran décadas de silencio, sufrimiento y miedo. La condena incluye también la inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo durante cinco años y una orden de alejamiento de tres años que le impide, teóricamente, acercarse a las víctimas, sus domicilios o lugares de trabajo. Los delitos, cometidos entre 2014 y 2019, se encuadrarían actualmente como agresión sexual tras la reforma del Código Penal.