El economista Charles Goodhart, exmiembro del Banco de Inglaterra y profesor emérito de la London School of Economics, ha advertido que la creciente debilidad del euro podría dificultar los recortes de tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) en los próximos meses. En una entrevista con Cinco Días, Goodhart destaca que, aunque la inflación en Europa y Estados Unidos “parece estar bajo control”, las tensiones comerciales y políticas podrían alterar este equilibrio. Según el economista, el regreso de Donald Trump a la presidencia de EEUU podría desencadenar aranceles que afectarían al comercio global y presionarían a la baja el precio del euro.
Goodhart subraya que, si el dólar se fortalece frente al euro, “el BCE podría enfrentar dificultades para reducir los tipos de interés sin agravar la inflación”. Además, advirte que las políticas arancelarias estadounidenses “podrían provocar un redireccionamiento de productos chinos hacia Europa, inundando el mercado con bienes de bajo coste”. Esta situación, señala, “podría beneficiar a los exportadores europeos a corto plazo, pero también aumentar las tensiones comerciales dentro de la región”. El economista resalta la importancia de “seguir de cerca la evolución de las políticas fiscales y comerciales de EEUU y China”.
De cara a 2025, Goodhart identifica los desafíos políticos en el Estado francés y Alemania como “factores clave para la estabilidad económica de la eurozona”. La incertidumbre sobre el futuro político y fiscal de estos países, sumada a posibles tensiones comerciales con EEUU, complica las previsiones del BCE. Goodhart también menciona la posibilidad de que una reducción en el precio de la energía, derivada de hipotéticos avances en el conflicto entre Rusia y Ucrania, podría aliviar las presiones inflacionarias. No obstante, insiste en que “el BCE deberá mantenerse en modo reactivo ante la falta de claridad sobre el futuro político y económico global”.
Riesgo de nueva crisis en la eurozona
El BCE advirtió en noviembre que la Eurozona “podría enfrentar una nueva crisis de deuda si no se abordan el bajo crecimiento y los elevados niveles de deuda pública”. En su informe de estabilidad financiera, destacó que “la incertidumbre política, como los recientes resultados electorales en Francia, y los altos déficits fiscales podrían agravar las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda soberana”. Además, el BCE alerta sobre “los riesgos para los mercados financieros”, señalando que los altos niveles de valoración y la concentración de riesgos podrían generar volatilidad, lo que afectaría los balances de los bancos y expondría a la región a pérdidas en el sector inmobiliario comercial.