Liber
Olas de calor y lucha de clases
Frente a quienes utilizan la crisis ecológica como excusa para renunciar a los principios revolucionarios, nosotras afirmamos, a la luz de sus fracasos, que someter la producción y la organización del territorio a un modelo racional y democrático es la única forma de afrontar la crisis climática
El primer día de mayo
El Primero de Mayo, en definitiva, ha sido uno de los momentos más importantes para la organización de nuestra clase, y no deja de llamarnos la atención cómo ese día de lucha ha pasado a ser, poco a poco, algo menos que una efeméride a tachar en el calendario.
Estudiar, educar, organizar
La pasada semana cientos de jóvenes se reunieron en Madrid en la UP central; en las semanas previas lo habían hecho en más de diez campus del estado: de Asturias a Murcia, de Logroño a Sevilla.
Aragón como síntoma
El gran ganador de la noche es Vox, que dobla sus diputados y asciende hasta el 17% del voto. Ni los escándalos de corrupción, ni las purgas internas ni su sumisión completa a Trump y Netanyahu parecen hacer mella a Vox, que crece sin cesar y ya sueña con un sorpasso futuro a un PP desnortado.
De trenes y muerte
Desde el domingo, los medios de comunicación de la burguesía, en lugar de informar, se han limitado a aprovechar la tragedia para aumentar beneficios con titulares morbosos y sensacionalistas, utilizando el dolor ajeno para generar clics y sembrar el pánico entre familiares desesperados.
El 22N y todos los días: vencer al miedo
Si queremos dar una respuesta a la altura de la situación, debemos construir un gran frente de clase contra el fascismo y el giro autoritario de los estados y, también, y en esto quiero detenerme, una nueva actitud militante.
Con la cabeza alta
¿De qué sirve una ley de memoria si las ideas por las que lucharon nuestros abuelos siguen criminalizadas y ultraderechistas siguen mandando en la policía, en los tribunales y en las empresas?
PP, Partido Pro genocidio
Más allá del bochornoso espectáculo de pugna guionizada entre PP y PSOE, lo ocurrido en Palestina debe situarse en lo que realmente es: un genocidio habilitado por el imperialismo occidental, del que el Estado español es un actor más.