La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, ha instruido a los fiscales federales para que soliciten la pena de muerte contra Luigi Mangione, acusado de haber causado la muerte del director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson.
En un comunicado emitido este martes, Bondi calificó el hecho como “un acto de violencia política” y aseguró que se trató de “un ataque premeditado y a sangre fría”. Según la fiscal general, la decisión forma parte de la estrategia del gobierno de Donald Trump para combatir “el crimen violento en el país”.
El caso ha generado controversia, especialmente por las declaraciones de la abogada de Mangione, Karen Friedman Agnifilo, quien acusó a la administración federal de intentar asesinar a su cliente por razones políticas.
Agnifilo afirmó que la orden de Bondi “va en contra de la recomendación de los fiscales federales locales” y denunció que su defendido se ha convertido en “un trofeo” en un contexto de “compadrazgo gubernamental”. Mangione, quien se ha declarado no culpable de los cargos estatales, permanece detenido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
El proceso judicial de Mangione se desarrolla en dos frentes: un caso federal que podría implicar la pena de muerte y dos procesos estatales, uno en Nueva York por lo que la justicia denomina como “terrorismo” y otro más en Pensilvania. La Fiscalía ha indicado que ambos juicios avanzarán en paralelo, aunque no está claro si la decisión de Bondi afectará al orden de los procedimientos. Mientras tanto, el caso ha despertado un fuerte debate público en EEUU, con una campaña de recaudación de fondos que ya ha reunido más de 700.000 dólares para su defensa.