Decenas de miles de personas desbordaron este sábado el despliegue policial en Turín (Italia) para participar en una manifestación en defensa del centro social Askatasuna, desalojado el pasado 18 de diciembre. Los organizadores cifraron la asistencia en 50.000 personas, según recogen Il Manifesto, Contropiano y Radio Onda d'Urto. Tres columnas confluyeron detrás de una pancarta diseñada por el famoso dibujante italiano Zerocalcare con el lema "Askatasuna vuol dire libertà. Torino è partigiana. Contro governo, guerra e attacchi agli spazi sociali" (Askatasuna quiere decir libertad. Turín es partisana. Contra el gobierno, la guerra y los ataques a los espacios sociales). La jornada estuvo precedida por la militarización del barrio de Vanchiglia y 747 identificaciones preventivas.

La Procuradora General del Piamonte, Lucia Musti, había sentado días antes el marco represivo, acusando a los "violentos" de "someter la ciudad" y señalando la "benevolente tolerancia" de una supuesta "área gris burguesa y culta", según sus declaraciones. Durante la manifestación, al intentar un sector llegar al edificio desalojado en en Viale Regina Margherita, se produjeron duros enfrentamientos que se prolongaron durante casi dos horas. La policía empleó gases lacrimógenos y cargas, mientras algunos manifestantes levantaron barricadas, lanzaron petardos y otros objetos, según han recogido diferentes crónicas. Una periodista de Radio Onda d'Urto resultó alcanzada por un proyectil de la policía.

En algunos momentos, la combatividad de los manifestantes llegó a desbordar a las fuerzas represivas. Algunas imágenes registradas durante los enfrentamientos muestran a un grupo de manifestantes apaleando a un policía antidisturbios rezagado y un vehículo de los antidisturbios incendiado. A pesar de la represión y los enfrentamientos, la mayor parte de la manifestación, que según los convocantes reunió a 50.000 personas, pudo concluir de forma compacta en Corso Regio Parco.

Los partes oficiales hablan de al menos "11 agentes heridos", sin que pudieran confirmarse de forma independiente. Por parte de los manifestantes, según testimonios de personal médico del Soccorso operativo di emergenza citados por Il Manifesto, se atendieron numerosos casos, con al menos 30 personas trasladadas a hospitales por contusiones e intoxicaciones. Un médico relató haber tratado a una joven golpeada por un bote de humo y a un chico que recibió "una lluvia de porrazos" de varios agentes tras caer durante una carga.

El Gobierno entra en cólera: "Actos contra el Estado", "movimiento subversivo", "terrorismo rojo", "nuevas normas"

La retórica gubernamental fue inmediata. La primera ministra Giorgia Meloni calificó los hechos de "actos contra el estado", calificó a los manifestantes como "falsos revolucionarios acostumbrados a la impunidad" y pidió a la magistratura que "haga su parte hasta el fondo". El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, anunció que la semana próxima se trabajará en "nuevas normas" represivas contra lo que llamó "movimiento antagonista claramente subversivo". La líder de la Liga, Silvia Sardone, habló incluso de "terrorismo rojo".

Frente a estos discursos oficiales, decenas de miles de personas secundaron la protesta que señala la "deriva securitaria" y la guerra, externa e interna que libra el Gobierno italiano. Lorena, participante del colectivo Mamme in piazza per la libertà del dissenso, advierte al respecto: "En Italia hay una dura ola represiva. El objetivo es frenar cualquier oposición".