Alemania negocia con sus aliados de la UE el desarrollo de un arsenal nuclear europeo
El canciller Friedrich Merz confirma los debates, en un giro histórico que podría romper los tratados de no proliferación y profundizar la carrera armamentística europea.
El Gobierno Federal alemán está manteniendo conversaciones con sus socios europeos para desarrollar un arsenal nuclear europeo propio, según confirmó el pasado jueves en el Bundestag el canciller Friedrich Merz. "Estas conversaciones están teniendo lugar", declaró Merz, aunque matizó que se encuentran en una fase inicial y que "no supondrían un conflicto con el reparto nuclear actual con Estados Unidos". La iniciativa, reportada por medios como Welt TV, representa una ruptura radical con la política de "desarme" que Alemania ha mantenido desde su reunificación.
Este giro estratégico podría chocar directamente con los compromisos internacionales de Berlín. Alemania está prohibida de poseer armas nucleares por el Tratado Dos Más Cuatro de 1990 y es signataria del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de 1968. Merz argumentó que, aunque existen obligaciones, "los pactos no impiden un debate sobre el asunto con los aliados". Thomas Roewekamp, presidente del comité de defensa del parlamento alemán, añadió que el país tiene una "ventaja tecnológica significativa" para contribuir a una "iniciativa conjunta europea".
Mientras tanto, crece la desconfianza europea hacia el paraguas nuclear estadounidense bajo la segunda administración de Donald Trump. Además, el verano pasado se produjo el pacto de disuasión nuclear franco-británico, por lo que Berlín parece no querer quedarse atrás. Actualmente, Estados Unidos mantiene alrededor de 100 cabezas nucleares en bases europeas, la mayoría en suelo alemán, mientras que Francia y Reino Unido poseen cerca de 290 y 225, respectivamente.
La iniciativa alemana supone un paso decisivo hacia la remilitarización de la UE y una escalada en la carrera de armamentos, beneficiando directamente al complejo industrial-militar europeo. Al plantear la posibilidad de una "fuerza nuclear autónoma", las élites políticas europeas no solo cuestionan la arquitectura de seguridad transatlántica tradicional, sino que normalizan la proliferación de armas de destrucción masiva como instrumento de política exterior.