El Estado español ha desplegado 1.500 efectivos de sus Fuerzas Armadas en el ejercicio Steadfast Dart 2026, la mayor maniobra de la OTAN organizada este año sin participación directa de los Estados Unidos de América, según informaron varios medios de derechas y portales especializados en cuestiones marciales. La operación, que involucra a 10.000 militares de once países en Alemania y los mares Báltico y del Norte, representa una "exhibición de músculo militar" española y europea, en un contexto de presión estadounidense diplomática para que la UE asuma un mayor peso en su rearme.

La ausencia de Washington se produce mientras el presidente Donald Trump mantiene tensiones internas en la Alianza y exige a los europeos un mayor esfuerzo financiero en sus ejércitos. Paralelamente, el alto mando militar español confirmó que el país liderará la Fuerza de Reacción Rápida (ARF) de la OTAN en 2027, lo que conllevará acoger el macroejercicio Steadfast 2028 en territorio estatal, según declaraciones del comandante del Ejército de Tierra recogidas por la prensa.

El contingente español incluye a la Brigada Almogávares VI de Paracaidistas, el Mando de Operaciones Especiales, y un destacamento naval con el buque anfibio Castilla y varias fragatas. Según las fuentes, la Armada española asumirá el mando del componente marítimo aliado hasta mediados de 2026. Este despliegue responde a la política atlantista de incrementar la presencia militar exterior, que actualmente mantiene a 3.700 efectivos desplegados en misiones internacionales.

La movilización consolida la carrera armamentística europea acelerada por la Guerra de Ucrania y la reasignación de las prioridades estratégicas de EE.UU., priorizando la inversión en capacidades bélicas sobre otras partidas de gasto. A medida que "el Gobierno más progresista de la historia" participa activamente en esta escalada destinando miles de millones a presupuestos de defensa, los servicios públicos esenciales continúan sufriendo una crónica infrafinanciación y saturación. La estrategia evidencia la subordinación y la servidumbre del Estado español a los intereses geopolíticos de la OTAN y al complejo militar-industrial europeo, que convierte la preparación para la guerra en un negocio a costa del bienestar social y el miedo.