El Ayuntamiento de Madrid ha derribado en los últimos días los asentamientos de chabolas en la ladera de la M-30 junto al edificio Los Cubos, en Ciudad Lineal, y en el scalextric de Puente de Vallecas, según confirmó el diario El Mundo. La intervención, que eliminó cerca de 30 infraviviendas que funcionaban como en único refugio de personas sin hogar, materializa la campaña de "levantamientos inmediatos" anunciada en enero por el alcalde José Luis Martínez-Almeida. El concejal del área, José Fernández, declaró al citado medio que la actuación se coordinó con servicios sociales y que se ofrecieron "alternativas" a las personas afectadas, sin especificar a qué se refieren con "alternativas".

Este operativo responde al plan anunciado tras las quejas de "vecinos preocupados" que, impulsados por medios de derechas, denunciaban "inseguridad" y la "acumulación de basura". La presidenta de la asociación vecinal de San Pascual, Nuria Serrano, reconoció en declaraciones a ABC que las personas no generaban molestias directas, pero afirmó: "No es agradable verlos". El asentamiento se había incrementado tras el inicio de las obras del Parque Ventas, un macroproyecto de cubrimiento de la M-30 que está expulsando a población excluida de otras zonas de la vía.

El Área de Políticas Sociales insiste en que aceptar sus "recursos" es "voluntario", una fórmula que sirve habitualmente a los ayuntamientos para legitimar desalojos sin proporcionar soluciones habitacionales estables. El consistorio señala que la Red Municipal de Atención a Personas sin Hogar cuenta con 1.210 plazas y que aumentará un 18% en 2026, hasta 1.428. Sin embargo, estas plazas son mayoritariamente temporales y no abordan la raíz de la exclusión residencial y la pobreza extrema.

La operación ejemplifica la estrategia municipal de Almeida de gestionar la pobreza como un "problema de orden público e imagen urbana". Mientras tanto, el consistorio invierte cada vez más en control social, como el sistema de videovigilancia con inteligencia artificial por 185.300 euros instalado en diciembre en El Calero. El objetivo no es asegurar unas condiciones de existencia universales para toda la població, sino la "higienización" de espacios valiosos para la especulación urbanística, desplazando a sectores marginalizados hacia nuevos márgenes, en una guerra contra los pobres que prioriza los intereses inmobiliarios y la comodidad de las clases acomodadas.