El eurodiputado Roberto Vannacci, exvicesecretario de la Lega, ha anunciado oficialmente su salida del partido de Matteo Salvini para fundar su propia formación, Futuro Nazionale. Según informó el medio italiano Domani, el exgeneral justificó su decisión en redes sociales afirmando que "persigue un sueño" y quiere "cambiar Italia" para hacerla "soberana, segura, libre y exclusiva", lejos de los "compromisos de conveniencia". El nuevo partido metafascista, de línea aún más ultranacionalista y "soberanista" si cabe, ya ha recibido muestras de apoyo desde los neonazis alemanes de Alternativa para Alemania (AfD).

Matteo Salvini respondió calificando la decisión de "decepcionante y amarga", acusando a Vannacci de "falta de lealtad" y recordando que "un soldado no abandona nunca su puesto", en declaraciones recogidas por el mismo medio. La escisión supone un golpe bajo para la Lega, que según sondeos citados en el artículo podría perder entre 1 y 2 puntos porcentuales de apoyo electoral. Vannacci, una figura polémica y mediática en Italia, había sido una apuesta personal de Salvini para que el discurso del partido se volviera más extremista.

La ruptura evidencia las tensiones internas en el seno de la coalición de gobierno de Giorgia Meloni y la pugna por el espacio electoral más a la derecha del espectro político. Otros dirigentes de la Lega, como el presidente de Lombardía, Attilio Fontana, intentaron restar importancia al hecho, mientras que el exgobernador del Véneto, Luca Zaia, afirmó que Vannacci siempre fue "un cuerpo extraño" en el partido. La nueva formación también se ha visto envuelta en polémicas por la similitud de su nombre y logo con el movimiento Nazione Futura, de Francesco Giubilei.

La creación de Futuro Nazionale, con su retórica soberanista y su vinculación con fuerzas como la AfD, muestra la estrategia de fragmentación y radicalización competitiva dentro del espacio ultraderechista europeo. Este movimiento, lejos de limitarse a Italia, se enmarca en un contexto transnacional donde los partidos fascistas buscan consolidar una alianza contra las personas migrantes y las libertades políticas y civiles, apoyados por EE.UU. y sus emisarios, en este caso, debilitando a las formaciones tradicionales de la extrema derecha como la Lega. La estabilidad del gobierno de Meloni queda ahora bajo una nueva presión añadida.