Los jóvenes de entre 14 y 24 años se han convertido en el grupo demográfico con mayor índice de lectura en el Estado español, según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2025, presentado por el Ministerio de Cultura. El 76,9% de este segmento se declara lector por ocio, diez puntos por encima de la media estatal (66,2%), desmintiendo el persistente mito de que la "generación digital" ha abandonado los libros en favor de pantallas y redes sociales.

El estudio, realizado por Conecta y GAD3 con una muestra representativa de 4.000 personas, revela que la lectura juvenil no es un fenómeno aislado, sino que se construye sobre una base sólida desde la infancia. El 77,2% de los padres con hijos menores de 6 años les lee habitualmente, porcentaje que se mantiene elevado en la franja de 6 a 9 años (79,4%), aunque ligeramente inferior a años anteriores. Estos niños dedican una media de tres horas semanales a la lectura, lo que indica un hábito integrado en su rutina diaria más que una actividad esporádica.

La transición a la preadolescencia no rompe la tendencia: entre los 10 y 13 años, el porcentaje de lectores se mantiene por encima del 60% durante la última década, demostrando que el hábito sobrevive a los cambios típicos de la pubertad y el aumento de tiempo en dispositivos digitales. El nivel educativo refuerza esta dinámica: el 82,2% de la población con estudios universitarios se declara lectora, lo que sugiere que el acceso temprano y el ejemplo familiar son determinantes para consolidar la lectura como práctica autónoma.

Paradójicamente, la brecha generacional es inversa a la esperada. Tradicionalmente se asumía que las generaciones mayores, educadas antes de la "revolución digital", serían más lectoras. Sin embargo, los mayores de 65 años han crecido 13 puntos desde 2017 hasta el 58%, pero aún quedan casi 19 puntos por debajo de los jóvenes. Este dato indica que las nuevas generaciones han integrado la lectura en su ecosistema digital, combinando formatos tradicionales con digitales.

Nuevos formatos

El formato digital gana terreno: el 33,2% de la población lee en soporte electrónico, con el 'e-reader' como dispositivo preferido (16%) seguido del móvil (11,8%). Los audiolibros, aunque minoritarios (9%), muestran un crecimiento notable entre los jóvenes, evidenciando que la tecnología amplía el acceso en lugar de sustituir el libro físico. El acceso a los libros sigue siendo clave: el 54,1% compró al menos un libro no de texto en 2025 (6,8 puntos más desde 2017). 

La librería tradicional concentra el 40% de las compras, demostrando que el asesoramiento personalizado y la experiencia física mantienen relevancia frente al comercio electrónico (24%) y las grandes cadenas (16%). Las bibliotecas públicas recuperan protagonismo con un 29,8% de uso, acercándose a niveles prepandemia, y una valoración media de 8,1 sobre 10. Estos espacios ofrecen acceso gratuito y programas de animación lectora que refuerzan el hábito iniciado en el hogar y la escuela.