Una doble filtración de conversaciones privadas de la cúpula de Vox en Aragón ha puesto al descubierto una guerra interna y un tono violento que contradice su imagen pública de unidad, decoro y victoria que proyecta la formación tras su éxito electoral en la comunidad. El diario ABC ha publicado en sucesivos días audios donde, por un lado, la jefa de gabinete de las Cortes y candidata, Ana Pilar González Cacho, tachaba al mismísimo Santiago Abascal de "puto basto" y decía que "no tiene ni puta idea"; y por otro, donde el candidato a la Presidencia, Alejandro Nolasco, se refería a la expresidenta popular Luisa Fernanda Rudi como "psicópata" y "asquerosa". Las grabaciones, obtenidas en reuniones de 2024, muestran ciertas deslealtades estratégicas y un profundo malestar con la dirección de Madird, así como un desprecio visceral hacia su rival histórica del PP.

Los primeros audios, revelados a principios de semana, captaron el momento de máxima tensión cuando la dirección estatal de Vox ordenó romper los gobiernos de coalición con el PP. En ellos, González Cacho, mano derecha de Nolasco, despotricaba contra Abascal: "Menudo conocimiento de España tiene... No tiene ni puta idea, es un puto basto", y llegaba a amenazar con "desafiliarse". El candidato Nolasco, presente en la reunión, intentaba calmar los ánimos y manejar la crisis de forma discreta, pero no desautorizaba los insultos, limitándose a decir: "Aquí las cosas quiero que salgan a discreción".

Segunda filtración: "La p*** de la Rudi"

La segunda filtración, publicada el pasado jueves, añadía una nueva capa de conflicto al exponer el lenguaje despectivo de Nolasco hacia la expresidenta Rudi. En los audios, el candidato de Vox la llamaba "psicópata que solo piensa en ella" y "la p*** de la Rudi". Además, estas conversaciones sacaban a la luz las dudas del propio Nolasco sobre su influencia real dentro del partido, cuestionando hasta qué punto Abascal atendería sus peticiones. Su interlocutora, la misma González Cacho, le rebajaba las expectativas, admitiendo que solo podría lograr concesiones tras una dura negociación interna.

Disidentes y testigos "recolocados"

A pesar de la gravedad de las declaraciones, ninguno de los participantes enfrentó consecuencias públicas como ceses y medidas disciplinarias por parte del partido. De hecho, los implicados en la filtración muestran diferentes trayectorias de "recolocación". Juan Manuel Hernández, que estuvo presente en la reunión, fue el único que acabó dejando Vox y fue fichado por el Partido Popular apenas dos meses después. Ana Pilar González del Cacho, la que hizo las declaraciones más duras, lejos de ser expulsada, fue recolocada en otro cargo institucional y hoy es jefa de gabinete en las Cortes de Aragón.

Abascal: "Pasa en las mejores familias"

La filtración se produjo a cuatro días de las elecciones autonómicas donde Vox ha doblado los resultados. Abascal minimizó el escándalo: "Pasa en las mejores familias". Sin embargo, esta respuesta contrasta unas filtraciones que, a dos días de los comicios, no solo muestraban una fractura estratégica y una deslealtad privada entre la cúpula regional y la estatal, sino que también exponían el uso de un lenguaje misógino y violento de sus dirigentes hacia la ex líder de un partido con el que está destinado a compartir Gobierno en coalición.

Vox ha denunciado las filtraciones como una "maniobra" pero no ha desmentido su veracidad. El doble escándalo, que evidencia tanto la rebelión interna como las contradicciones del discurso público, podrían tener un coste político interno en una formación aspira a ser llave de gobierno en Aragón. El episodio revela que el partido fascista avanza electoralmente con una endeble unidad orgánica y territorial, llena de contradicciones entre una aparente unidad y unas prácticas reales donde el disenso se silencia y se canaliza a través de reestructuraciones silenciosas.