La dirección de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha cerrado este lunes de forma tajante la puerta a la propuesta de su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, de crear una candidatura estatal de "izquierdas plurinacionales". "Nos presentamos por Catalunya y somos una formación central en Catalunya", aseguró la secretaria general del partido, Elisenda Alamany, en declaraciones recogidas por elDiario.es. La dirigente enfatizó que la estrategia de ERC se basa en "izquierdas nacionales enraizadas territorialmente" y que su alianza se limita a EH Bildu y BNG, principalmente en elecciones europeas.

Pese a la desautorización pública, Rufián mantiene su iniciativa paralela. Junto al diputado de Más Madrid Emilio Delgado, ha convocado un acto para el 18 de febrero en la capital, descrito por Delgado como "una conversación necesaria" sobre "los retos de la izquierda". Esta propuesta ya genera escepticismo entre sus socios naturales. Oskar Matute, diputado de EH Bildu, afirmó en redes sociales que su proyecto es "por y para nuestro país: Euskal Herria", distanciándose de cualquier operación electoral estatalista. La idea de Rufián, que cuenta con buenas valoraciones en las encuestas entre los sectores de izquierdas a nivel estatal, ya fue desautorizada anteriormente por su partido en julio de 2025. Ahora, parece chocar abiertamente tanto con la disciplina interna de ERC como con la visión de sus aliados tradicionales.

La calculada reacción del PSOE es el tercero en discordia. La portavoz Montserrat Mínguez declaró que "todo lo que sean fuerzas políticas que se unan a frenar a la ultraderecha van a ser bienvenidas", aplaudiendo tácitamente el llamamiento de Rufián. Esta posición revela la estrategia del PSOE, que como en anteriores ocasiones, ve con buenos ojos cualquier división o reconfiguración del espacio a su izquierda que pudiera fragmentar el voto "soberanista" y facilitar aún más sus mayorías, aplicando una lógica de "divide y vencerás" y de atar en corto a una parte de sus socios de investidura bajo la coartada de la amenaza de la extrema derecha. Varios observadores cuestionan la capacidad de liderazgo y de marcar un perfil propio frente al PSOE en una hipotética coalición a su izquierda, que sería ya la enésima.

El episodio expone la contradicción central en el bloque "soberanista" de izquierdas. Mientras Rufián impulsa un frente amplio estatal para "parar con pueblos" el ascenso de Vox, la dirección de ERC y EH Bildu priorizan la consolidación de sus "marcas km 0" y el arraigo territorial. Esta tensión entre la ambición de influencia estatal y preservar sus esferas de influencia podría fractura cualquier posibilidad de un polo "soberanista" cohesionado, un vacío que el PSOE observa y explota con interés táctico en un escenario político cada vez más presionado por el auge de Vox.