La comunidad educativa de Catalunya afronta este miércoles una huelga general que tratará de paralizar el sistema de enseñanza. La jornada ha comenzado con piquetes y cortes en el l’Institut Pius (Manresa), Tall de la Meridiana (Barcelona), Tall a Plaça Cerdà (Barcelona) y Tall de la C-32 (Mataró), donde también se han registrado algunas cargas de los Mossos d'Esquadra. El seguimiento está siendo amplio, aunque a primeras horas de la mañana aún no hay cifras exactas.

Los paros convocados para este 11 de febrero son la culminación de un ciclo de frustración y movilizaciones desde el inicio del curso escolar. La respuesta sindical es unánime: esta vez hay unidad de acción, agrupando a la CGT, ASPEP-SPS, USTEC-STEs (IAC), CCOO y UGT. La jornada, además, busca ir más allá del profesorado, donde sindicatos como la CGT han hecho un llamamiento extensivo a todo el personal del sector educativo. "La precariedad afecta a todas las personas que trabajan dentro de los centros educativos públicos y el personal laboral —apoyo educativo, integradoras o fisioterapeutas— y el de ocio —acogida, extraescolares o comedor— es el más precarizado", ha señalado la secretaria general de la Federación de Enseñanza de la CGT, Laura Gené.

La gestión institucional de la problemática

Las movilizaciones aparecen en un escenario de creciente descontento entre la comunidad educativa. El curso 2025-2026 arrancó bajo la promesa de una "nueva etapa" con la consejera Esther Niubó. Las trabajadoras del sector, sin embargo, señalan que más bien ha sido una política continuista respecto a las anteriores.

Los precedentes inmediatos son la manifestación masiva del 15 de noviembre de 2025 y la jornada de movilización del pasado 24 de enero. El bloqueo de las negociaciones en la Mesa Sectorial durante los últimos meses ha derivado en una ruptura total. El detonante definitivo se produjo la semana pasada, cuando Educación suspendió una reunión clave a última hora de la tarde y por correo electrónico. Este hecho ha sido interpretado por los sindicatos como un "desprecio absoluto" hacia los trabajadores, que han convocado la huelga.

Jornada de fuerte movilización y polémica de los servicios "mínimos"

La huelga de este miércoles se prevé como una jornada de fuerte movilización que se extenderá por todo el territorio catalán. Aunque hay concentraciones en numerosas localidades, el grueso de la protesta se concentra en cinco grandes manifestaciones:

  • Barcelona – 12:30, Jardinets de Gràcia
  • Girona – 10:00, Pont del Dimoni
  • Tarragona – 11:30, Plaça Imperial Tarraco
  • Lleida – 18:00, Plaça Ricard Vinyes
  • Tortosa – 12:30, Plaça Barcelona

Ante el paro, la Generalitat ha dictado unos servicios "mínimos" para garantizar la apertura de los centros, un decreto que distintos sindicatos, como USTEC-STEs (IAC) o la CGT, han rechazado frontalmente. Entre los servicios "mínimos" destaca la obligación de mantener el 50 % de la plantilla en los centros de educación especial y en los servicios auxiliares, lo que resulta en una ilegalización parcial de la huelga. Las organizaciones de trabajadores califican estas cuotas de abusivas, y subrayan que se han hecho públicas con poco más de 24 horas de antelación al inicio de la huelga.

Además de esta jornada, los sindicatos también han puesto sobre la mesa una semana de huelgas en marzo si no avanzan las negociaciones. Ante la acción sindical, el Departamento de Educación ha asegurado la existencia de una "propuesta de mejora", pero sujeta a la aprobación de los nuevos presupuestos de la Generalitat. Lejos de calmar los ánimos, esta estrategia ha sido recibida por los sindicatos como una maniobra dilatoria.

Un programa de mínimos contra el desmantelamiento

Las reivindicaciones que motivan este nuevo ciclo de protestas se estructuran en torno a tres ejes fundamentales: la recuperación del poder adquisitivo, la mejora de las condiciones laborales y un incremento urgente de la inversión.

En primer lugar, los sindicatos denuncian una pérdida acumulada de más del 20% del poder adquisitivo desde los recortes de hace una década. En segundo lugar, exigen la reducción de ratios y la eliminación de la sobrecarga burocrática que, según afirman, "secuestra" el tiempo pedagógico. En tercer lugar, reclaman que el presupuesto de educación alcance finalmente el 6 % del PIB, tal como establece la Ley de Educación de Catalunya (LEC). Esta inversión debería garantizar, según los sindicatos, el personal de apoyo y los cuidadores necesarios para hacer realidad una "escuela inclusiva" que hoy consideran infrafinanciada. En esta misma línea, denuncian el cierre previsto de 111 líneas públicas para el próximo curso.

Otros agentes han señalado el Decreto de Plantillas. Este modelo permite la adjudicación de plazas "a dedo" por parte de las direcciones y, según los sindicatos, imita la gestión de la empresa privada. En este sentido, se han dado consignas de "democratizar los centros" para confrontar el gerencialismo.

Finalmente, el programa de la huelga incluye la petición de currículos que respondan a las necesidades formativas del alumnado, así como la recuperación de las horas lectivas recortadas en materias como filosofía, literatura y ciencias.