El cuerpo de bomberos de La Habana controló este viernes un incendio declarado en la refinería Ñico López, una de las tres instalaciones de este tipo que existen en Cuba, según informaron medios oficiales recogidos por agencias internacionales. El siniestro se inició pasadas las tres de la tarde, hora local, y fue sofocado algo más de una hora después. El Ministerio de Energía y Minas confirmó en redes sociales que no se reportan daños importantes ni heridos. Las autoridades aún no han informado sobre las causas del fuego.

El director de la refinería, Maikel David Cabrera, declaró a medios estatales que el incendio afectó a un almacén de productos químicos "en desuso" y subrayó que "las llamas no alcanzaron depósito de combustible alguno" ni se extendieron a otras áreas. Cabrera aseguró que la instalación trabaja con normalidad tras el incidente. La Ñico López, nacionalizada en 1960, tiene capacidad para procesar crudo nacional e importado, pero arrastra problemas técnicos de años y su proximidad a zonas densamente pobladas ha sido advertida en múltiples ocasiones por el riesgo que supone.

El incendio se ha producido en coyuntura crítica para el sistema energético cubano. Desde mediados de 2024, las consecuencias del bloqueo se han vuelto especialmente notorias: la dificultad de renovar su infraestructura energética ha provocado prolongados apagones diarios y, por otro lado, la falta de divisas para importar combustible ha generado escasez. La situación se ha agravado en los últimos meses: el gobierno de Estados Unidos cortó a principios de enero los envíos de crudo venezolano mediante intervención directa, y tres semanas después amenazó con aranceles a los países que suministren petróleo a la isla, en una escalada del bloqueo que busca asfixiar económicamente al país.

Cuba no es ajena a este tipo de siniestros en instalaciones petroleras. En agosto de 2022, la base de supertanqueros de Matanzas, la principal infraestructura de reservas estratégicas del país, ardió durante una semana tras la caída de un rayo. Aquel incendio, el mayor desastre industrial en la historia reciente de Cuba, causó la muerte de 17 personas y destruyó por completo cuatro de los ocho tanques de la instalación, con capacidad de 50.000 metros cúbicos cada uno. El incidente de este viernes en La Habana, aunque de menor magnitud, vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de unas infraestructuras energéticas envejecidas y sometidas a una presión imperialista constante que dejan a la isla caribeña a merced de cualquier imprevisto.