El Comando Sur de los Estados Unidos de América informó este viernes de un nuevo ataque contra una embarcación en el Caribe al que atribuye "vínculos con el narcotráfico", según una publicación en redes sociales. El video difundido por las autoridades estadounidenses muestra una lancha desplazándose sobre el agua antes de estallar en llamas. La acción, la segunda en tan solo una semana, se saldó con la muerte de tres personas. Desde el pasado 2 de septiembre, el gobierno de Donald Trump ha llevado a cabo 39 ataques de este tipo, que han causado 133 víctimas mortales, todas ellas ejecutadas extrajudicialmente sin que Washington haya presentado ni una sola prueba de su implicación en presuntas actividades delictivas.

La Administración Trump no ha facilitado ningún dato que justifique las ejecuciones sumarias: se desconoce la identidad de las personas ejecutadas, los supuestos "vínculos con redes narcoterroristas", el puerto de salida de la embarcación, su destino o el contenido de la carga que transportaba. Pese a la ausencia total de evidencias, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró la pasada semana que "algunos importantes narcotraficantes" de la región "han decidido cesar todas las operaciones de narcotráfico indefinidamente debido a los recientes ataques cinéticos en el Caribe". Hegseth no ofreció ningún detalle que respalde su afirmación.

El presidente Donald Trump ha declarado que Estados Unidos se encuentra en un "conflicto armado" con los cárteles latinoamericanos y ha justificado la escalada de ataques como "una medida necesaria para frenar el flujo de drogas". Sin embargo, ninguna de las operaciones militares divulgadas por el Pentágono ha ido acompañada de pruebas incautadas, detenciones de supuestos cabecillas o desarticulación de rutas. La única información que trasciende son los vídeos de embarcaciones ardiendo y los partes de guerra con el recuento de muertos.

Los ataques, presentados por Washington como una "lucha contra el narcotráfico", se han convertido en una rutina letal en aguas del Caribe y el Pacífico Oriental. Las 133 personas asesinadas desde septiembre carecen de nombre, de acusación formal y de derecho a la defensa. Mientras la Administración Trump se atribuye éxitos sin aportar pruebas, las familias de las víctimas ignoran si sus seres queridos fueron señalados por error o ejecutados por el mero hecho de navegar. La "guerra contra las drogas" ha encontrado en el mar un territorio sin testigos donde la presunción de inocencia no sobrevive al primer impacto.

Mientras la principal potencia mundial sigue violando sistemáticamente el presunto "Derecho Internacional", las Naciones Unidas siguen respondiendo con comunicados que no tienen efectos reales.