El sector universitario privado en el Estado español ha experimentado una expansión sin precedentes en la última década, pasando de 33 campus en 2015 a 48 actualmente aprobados (algunos aún sin actividad), con previsión de superar a los 50 públicos en 2026, según datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades recogidos por El País. Este crecimiento, impulsado principalmente por las comunidades autónomas, ha permitido que en 2025 las universidades privadas lograran un hito histórico: sumaron más estudiantes de máster que las públicas por primera vez. De hito en hito, 2026 marcará un sorpaso aún mayor que pocos habrían anticipado hace 20 años, cuando el sector privado era minoritario y dominado casi exclusivamente por la Iglesia católica.

Los dueños

El ecosistema privado es variado en propiedad y modelo: seis universidades pertenecen a fondos de inversión (Permira compró la Europea en 2018 y la vendió a EQT en 2024; CVC adquirió Alfonso X el Sabio en 2019 con retorno del 100% en seis años; Sofina y Portobello controlan el 24% de Proeduca-UNIR). Quince están vinculadas a la Iglesia católica o entidades cercanas (UCAM en Murcia, Francisco de Vitoria de los Legionarios de Cristo, Ramón Llull con fundaciones religiosas, CEU de los Propagandistas, Deusto y Loyola de los Jesuitas, Navarra del Opus Dei, Católica de Valencia del Arzobispado, San Jorge del Arzobispado de Zaragoza, ESIC de los Dehonianos). Siete son fundaciones laicas; Mondragón funciona como cooperativa; UOC opera bajo marco público pero gestión privada; el resto pertenece a empresas o familias (Arrufat en UNIR y Villanueva, Del Alcázar en IE, familia Segovia en Camilo José Cela, Querejeta en Euneiz, Calzada en Hespérides).

La Iglesia católica ha dominado históricamente la titularidad de este tipo de centros: Pontificias de Salamanca y Comillas (Jesuitas), Deusto, Loyola, Esade (Jesuitas), CEU (Propagandistas), UCAM (Mendoza-García), Católica de València (Arzobispado), San Jorge (Arzobispado de Zaragoza), Francisco de Vitoria (Legionarios), ESIC (Dehonianos). Los fondos irrumpieron en 2018-2019 atraídos por una rentabilidad media del 9,4%, según un estudio realizado por 23 de estos centros. Familias como Arrufat, Del Alcázar, Segovia o Querejeta controlan varios de los campus.

Un negocio rentable y en expansión

La facturación del sector privado pasó de 2.255 millones en 2017 a 3.700 millones en 2023, un aumento del 68%, y en 2025 superó los 3.700 millones. Hace diez años tenían 178.000 estudiantes y crecían a 10.000 al año; hoy superan los 300.000 y suman 25.000 nuevos por ejercicio. Los créditos para pagar matrículas privadas han subido un 60% en cinco años, reflejando mayor endeudamiento estudiantil.

El boom se aceleró desde 2019 con 15 nuevas universidades en seis años, impulsado por comunidades autónomas que aprueban centros pese a informes negativos del Ministerio de Universidades. Ejemplos paradigmáticos: Uninde en Extremadura, validada por María Guardiola (PP) con 3.000 euros de capital y trámite incompleto, pese al informe demoledor; Utamed en Andalucía, con tres informes negativos ignorados, impulsada inicialmente por el fallecido consejero Javier Imbroda (Cs). Asturies, Balears, Aragón, Canarias, Galiza y Madrid están actualmente tramitando nuevos proyectos, siendo Castilla-La Mancha la única sin privados ni trámites.

Mientras el sector público sufre una infrafinanciación crónica, con la Complutense teniendo que pedir  créditos al Gobierno regional o la Rey Juan Carlos en riesgo similar, el privado crece sin control. Madrid, la comunidad más rica, es la que destina menos a sus universidades públicas y tiene los precios más altos. Ante esta situación, el movimiento estudiantil madrileño ha realizado varios ciclos de huelga y protesta que se extienden hasta la actualidad.