El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha renovado su exigencia a la Unión Europea (UE) de aumentar sus importaciones de petróleo y gas estadounidense como condición para evitar la imposición de nuevos aranceles, de acuerdo con Bloomberg. Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca tras su toma de posesión, Trump declaró: “Pueden comprar nuestro petróleo y gas rápidamente o arreglaremos esto con aranceles”.
La propuesta surge en un contexto de tensión energética global, donde la UE y otros importadores consideran opciones para diversificar su suministro energético. Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, sugirió previamente que las importaciones de gas natural licuado (GNL) estadounidense “podrían sustituir parte del suministro ruso”. Sin embargo, el panorama logístico plantea desafíos. El actual nivel de capacidad de exportación de GNL de EEUU, además de ser más caro que el gas ruso, no permite un aumento significativo a corto plazo, ya que el gas se comercializa mediante contratos a largo plazo que requieren renegociaciones para redirigir cargamentos hacia Europa, sin incrementar realmente la cantidad exportada.
En respuesta, Trump ha tomado medidas para incentivar la producción energética nacional. Declara una “emergencia energética” y ha dado órdenes ejecutivas que revocan prohibiciones previas a la explotación de petróleo y gas en aguas costeras de EEUU, además de levantar un veto de la administración anterior sobre nuevos proyectos de exportación de GNL. Según el mandatario, estas acciones consolidarán el liderazgo energético estadounidense: “Tenemos más energía que nadie y vamos a ganar mucho dinero con ello”. La presión de Trump busca no solo reforzar el comercio bilateral con Europa, sino también asegurar un rol dominante de Estados Unidos en el mercado energético global, incluso imponiéndose a sus aliados.