El Consejo de la Unión Europea aprobó este lunes de forma definitiva el reglamento que prohíbe las importaciones de gas natural licuado (GNL) procedente de la Federación Rusa a partir de comienzos de 2027 y fija la eliminación total del gas ruso transportado por gasoducto para el otoño de ese mismo año. La norma culmina así un tumultuoso proceso interno iniciado tras el inicio de la guerra a gran escala en Ucrania en 2022, pero que mantiene durante años un elevado flujo de pagos energéticos hacia Moscú, según admite el propio Ejecutivo comunitario.

El reglamento, ya respaldado por el Parlamento Europeo con 500 votos a favor, 120 en contra y 32 abstenciones, entrará en vigor tras su publicación en el Diario Oficial de la UE. A partir de ese momento, quedará prohibida la firma de nuevos contratos de compra de GNL ruso en un plazo máximo de seis semanas, mientras que los contratos ya existentes contarán con un periodo transitorio hasta su cancelación definitiva en 2027, según precisó el Consejo en un comunicado oficial.

En nombre de la presidencia rotatoria del Consejo, el ministro de Energía de Chipre, Michael Damianos, afirmó que la medida permitirá “un mercado energético europeo “más resiliente y diversificado” y que la UE se desvincula así de “una dependencia perjudicial del gas ruso”. Sin embargo, la Comisión Europea reconoce que en 2025 la UE pagó más de 15.000 millones de euros a Rusia, equivalente al 13% de sus importaciones totales de gas, fundamentalmente en forma de GNL transportado por barco.

La normativa incluye un régimen sancionador que prevé multas mínimas de 2,5 millones de euros para personas físicas y de al menos 40 millones para empresas, o alternativamente el 3,5% del volumen de negocio anual mundial o el 300% del valor estimado de la transacción, en caso de incumplimiento. Además, antes del 1 de marzo de 2026, los Estados miembros deberán presentar planes nacionales de "diversificación energética", y las empresas estarán obligadas a notificar cualquier contrato residual con proveedores rusos.

Aunque las importaciones de petróleo ruso han caído oficialmente del 26% al 2% y el carbón ruso ha desaparecido completamente del mix energético europeo, el gas ha seguido fluyendo durante los últimos años, una situación que el propio Consejo reconoce que ha dejado a la UE “expuesta a riesgos significativos en términos de comercio y seguridad energética”. Eso sí, el reglamento contempla la posibilidad de suspender temporalmente la prohibición "durante cuatro semanas" si se declara una "emergencia grave de suministro".

"Tiro en el pie"

El endurecimiento del calendario aprobado acorta los plazos inicialmente planteados por la Comisión, genera tensiones con algunos socios como Eslovaquia y Hungría y se produce en un contexto de intensas presiones de Estados Unidos para que la UE sustituya el gas ruso por GNL estadounidense. Sobre el impacto económico de esta reconfiguración energética, el economista Jeffrey Sachs afirmó recientemente en CNN que Europa compra ahora el gas “seis veces más caro” que cuando lo adquiría a Rusia, un dato que reabre el debate sobre los costes sociales e industriales de la "estrategia energética" comunitaria, a la que algunos observadores críticos califican de "tiro en el pie".