Los agentes de ICE cometen más delitos per cápita que los inmigrantes indocumentados en EE.UU.
Aun con mecanismos de control mucho menos intensivos sobre los agentes, los registros oficiales reflejan tasas de criminalidad por encima de la población indocumentada.
Un análisis de datos oficiales y judiciales en Estados Unidos revela que los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) registran una tasa de criminalidad per cápita superior a la del conjunto de personas migrantes indocumentadas en el país, un hecho que desmonta la piedra angular de la retórica que justifica el endurecimiento de las políticas migratorias y la militarización de las calles.
Las cifras, citadas en informes internos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y en estudios académicos previos citados por The Atlantic, muestran que los delitos cometidos por personal de estas agencias —incluidos abusos de autoridad, agresiones, asesinatos, corrupción, abuso sexual, tráfico de drogas y violaciones de derechos civiles— se producen, proporcionalmente, con mayor frecuencia que los delitos atribuidos a personas sin estatus migratorio regular. Además, cabe destacar que esto se ha detectado incluso con una supervisión y vigilancia relativa mucho mayor hacia las personas migrantes que hacia los agentes.
De hecho, diversas investigaciones federales han documentado que, incluso antes del reciente aumento de contratación acelerada en las fuerzas de control migratorio, los agentes de fronteras y aduanas ya presentaban índices de criminalidad más elevados que otros cuerpos federales y que la población migrante indocumentada en general. Los datos saltan a la vista y los organismos de supervisión han advertido ya de un aumento de estos casos tras la relajación de los requisitos de ingreso y la reducción de los periodos de formación.
El dato adquiere especial relevancia en un contexto en el que las autoridades estadounidenses han justificado la expansión de ICE y CBP como una "respuesta necesaria" a la supuesta "relación" entre inmigración irregular e "inseguridad". Sin embargo, múltiples estudios independientes han concluido que las personas inmigrantes, independientemente de su situación administrativa, cometen menos delitos violentos y no violentos que la población nacida en Estados Unidos, tanto en proporción como en términos absolutos.
Expertos en derecho y organizaciones de derechos humanos subrayan que la combinación de amplios poderes discrecionales, mecanismos de supervisión limitados o nulos y una cultura institucional opaca de encubrimiento han contribuido a generar un entorno propicio para altos niveles de impunidad criminal dentro de las agencias de control fronterizo.
"Problemas aislados de conducta"
Incluso el propio Departamento de Seguridad Nacional ha reconocido en distintas ocasiones la existencia de “problemas de conducta” en estos cuerpos, aunque, como viene siendo habitual, ha defendido que se trata de "casos aislados". No obstante, los datos per cápita cuestionan esa interpretación y reabren el debate sobre la función real de los cuerpos policiales en EE.UU. y en el mundo.
¿Cuánto delinquen los policías en el Estado español? No se quiere saber
En el Estado español y en Europa en general, las autoridades ni siquiera presentan datos agregados de delincuencia entre agentes de los cuerpos policiales, mientras el debate público se centra en si debe publicarse el origen geográfico de los detenidos. Mientras tanto, casos recientes perfilan la magnitud del problema de la delincuencia en las filas de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado: Asuntos Internos de la Policía Nacional Español calcula que Óscar Sánchez, exjefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) en Madrid, facilitó la entrada de casi 58,5 toneladas de cocaína, una cifra que, de confirmarse, lo colocaría en el pódium de los capos del narcotráfico investigados en la historia del Estado español.