Javier Ortega Smith, fundador de Vox y portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, ha denunciado públicamente su expulsión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y de la portavocía adjunta en el Congreso, calificando la decisión de “inadmisible” y de producto de “difamación personal utilizada como arma contra quienes el partido considera incómodos”. La misiva, a la que tuvo acceso El Mundo y posteriormente confirmada por El País, señala que la votación que determinó su cese se realizó “en menos de dos minutos” y sin que la mayoría de los miembros revisara el informe enviado previamente.

Ortega Smith cuestiona varias acusaciones que justificaron su purga, incluyendo un viaje a Torrelavega para apoyar la oposición a las Zonas de Bajas Emisiones, la coordinación de medios en una manifestación en Colón y denuncias de incoherencias en gobiernos locales de Vox. Señala que estas acciones se han interpretado como"problemáticas" por la dirección, pese a formar parte de su labor como portavoz municipal y diputado, y que incluso sus entrevistas en medios de comunicación fueron usadas como argumento en su contra.

"Represión de opiniones y censura"

El político defiende que nunca ha pertenecido al Partido Popular, desmintiendo acusaciones de colaboración con ese partido, y critica que la estrategia de la dirección busca “hacer desaparecer a todas aquellas personas con notoriedad pública que reivindican los principios fundacionales y cuestionan las incoherencias actuales” de la formación. Asegura que la represión de opiniones y la censura interna se han convertido en "prácticas sistemáticas" dentro de Vox.

Ortega Smith concluye su misiva llamando a los miembros del CEN a "defender los valores fundacionales del partido" y reafirma su intención de continuar como afiliado y representante público. Mantendrá su actividad política en el Ayuntamiento de Madrid, en los medios, en tribunales y en instituciones, defendiendo, según él, “a esa España silenciada por los partidos que viven del sistema”.