EE.UU. e Irán negocian en Omán bajo la amenaza de un ataque militar
Las conversaciones, enfocadas en el programa nuclear iraní, se celebran en medio de un masivo despliegue naval estadounidense en el Golfo.
Los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán celebran este viernes negociaciones de alto nivel en Omán, en un último intento diplomático por desescalar una crisis que amenaza con desembocar en una guerra abierta en Oriente Medio. Según informa Reuters, la agenda está en disputa: mientras la administración del presidente Donald Trump exige discutir el programa de misiles balísticos de Irán y su apoyo al Eje de la Resistencia en la región, Teherán insiste en limitar la conversación a su programa nuclear y al levantamiento de sanciones. Las conversaciones se producen después de las protestas y los disturbios del mes pasado que dejaron varios muertos y una amenaza de intervención directa por parte de EE.UU. e Israel.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró que Washington quiere que las conversaciones incluyan "el tratamiento de su propio pueblo" por parte de Teherán, en referencia a la reciente represión en las protestas, que presumiblemente escalaron con injerencia extranjera. Por su parte, el ministro de exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó en la red social X que Irán entra en la diplomacia "con los ojos abiertos" y que "los compromisos deben cumplirse". La negociación se se produce bajo la sombra de un masivo despliegue militar estadounidense en la región, que incluye al portaaviones USS Abraham Lincoln.
El contexto inmediato es de máxima tensión. En junio del año pasado, Estados Unidos se unió a los últimos días de una campaña de bombardeos israelí de 12 días contra Irán. Desde entonces, Teherán afirma que ha detenido su trabajo de enriquecimiento de uranio. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advirtió que Trump "tiene muchas opciones a su disposición, aparte de la diplomacia", en una clara amenaza militar. Analistas como Edmund Fitton-Brown, del think tank Foundation for Defense of Democracies, consideran que el conflicto militar es "más probable que no".
Las conversaciones exponen la naturaleza instrumental de la diplomacia en un marco de coerción militar. Por un lado, Estados Unidos utiliza su abrumadora presencia naval como palanca para exigir concesiones en materia militar iraní. Por otro, la República Islámica busca alivio económico tras unas protestas que prendieron por el aumento del costo de vida y la devaluación de la moneda nacional. El resultado, más allá de las declaraciones, probablemente consolide la arquitectura regional de amenaza y contención, sin abordar las causas profundas de la inestabilidad.