Itaia celebra su I Congreso
La organización socialista de mujeres ha expresado su compromiso de luchar contra la violencia machista, contra la explotación económica y en defensa de los derechos de las mujeres trabajadoras.
La organización socialista de mujeres de Euskal Herria, Itaia, celebró este sábado un acto para presentar las conclusiones de su primer congreso. El acto de clausura se llevó a cabo en el centro cultural Bastero de Andoain (Gipuzkoa), con la participación de cientos de mujeres. Han destacado que lo presentado hoy es “el resultado del trabajo y las reflexiones de los últimos meses”, tras cinco años de trayectoria. De hecho, han querido “adecuar la orientación de Itaia al contexto actual” y, en consecuencia, han definido los pasos a dar de cara al futuro en el proceso congresual.
“Desde Itaia queremos presentar en Euskal Herria una alternativa revolucionaria para las mujeres trabajadoras, y esto es el resultado del trabajo militante de los últimos años”, han señalado en la intervención inicial del acto. Para Itaia, lo presentado ayer es “la base para seguir desarrollando una propuesta política útil para la mayoría de las mujeres”.
Análisis del contexto
En la primera intervención del acto, las integrantes de Itaia han compartido su lectura del contexto actual. “La sociedad capitalista, para obtener beneficios económicos, necesita la explotación de la clase trabajadora, y en ello las mujeres trabajadoras desempeñamos un papel fundamental; la explotación de las mujeres es una fuente de negocio para los empresarios. Además, en el contexto actual, bajo la dirección de las autoridades europeas, los gobiernos occidentales han empeorado las condiciones de vida de la clase trabajadora y han reforzado el carácter autoritario de los Estados”, han afirmado.
Asimismo, han señalado que esta situación no hace sino “agravar la miseria” de miles y miles de mujeres trabajadoras. Como ejemplos han citado: “condiciones laborales precarias; la reducción y privatización de los servicios de cuidados, que incrementan la sobrecarga de cuidados que recae sobre nosotras; ayudas institucionales cada vez más limitadas...”.
También han subrayado que se está extendiendo el giro autoritario de los Estados y el fascismo que lo acompaña. “Se están adoptando medidas directas contra las mujeres trabajadoras y se niega el propio machismo. Estos discursos reaccionarios y conservadores están sentando las bases para la exclusión de los colectivos más vulnerables de la clase trabajadora: fomentando ideas supremacistas y racistas, difundiendo discursos de odio y violencia contra el colectivo LGTB y reforzando actitudes machistas y misóginas”.


Por ello, para Itaia “los partidos plenamente integrados en el Estado capitalista poco pueden hacer en el camino hacia la emancipación de las mujeres”; ya que la sociedad capitalista necesita reproducir la opresión de las mujeres trabajadoras y, por tanto, no puede superar el machismo en su propio seno. En consecuencia, consideran que “la lucha por la liberación de las mujeres trabajadoras y el programa institucional capitalista no son compatibles”.
Rumbo y retos
No obstante, han destacado que la lucha por los derechos de las mujeres se ha institucionalizado y que en los últimos años se ha perdido la perspectiva revolucionaria imprescindible para superar la opresión de las mujeres. “Ponemos en valor todas las luchas y esfuerzos realizados por miles de mujeres en defensa de nuestros derechos; es más, todo ello sirvió para conquistar derechos colectivos y extender la conciencia en favor de la liberación de las mujeres. Sin embargo, en los últimos años la lucha por los derechos de las mujeres se ha institucionalizado. Se ha perdido la perspectiva revolucionaria necesaria para superar la opresión de las mujeres”.
Para Itaia, ciertos sectores del feminismo han dejado de lado la transformación integral de la sociedad: “En lugar de luchar contra la estructura social que perpetúa la opresión de las mujeres trabajadoras y la discriminación de género, se ha dado prioridad a posiciones electorales y a la transformación individual y su impacto social”.
Itaia considera necesario “construir un nuevo poder basado en el bienestar y la igualdad de la mayoría para lograr la emancipación plena de las mujeres trabajadoras”, es decir, “construir un Estado Socialista que haga posible una sociedad en la que las mujeres no suframos ningún tipo de opresión social ni cultural”.
En esa dirección, Itaia quiere ser una herramienta política revolucionaria para las mujeres trabajadoras y ha definido dos grandes retos: “Por un lado, reorganizar el frente revolucionario de las mujeres trabajadoras, sumando al mayor número posible de mujeres trabajadoras a la organización y situando nuestra problemática en el centro, al margen de los intereses económicos y de la agenda institucional. Y, por otro, que las mujeres seamos agentes políticas de primera línea en la lucha contra las ideas reaccionarias y fascistas”.


Propuesta política
En este contexto, para Itaia es “urgente” poner sobre la mesa una propuesta política que sitúe en el centro los intereses de las mujeres trabajadoras: “Por un lado, que coloque nuestra problemática en primera línea; y por otro, que impulse luchas concretas para hacer frente a cada una de las opresiones que sufrimos en el día a día: contra la explotación de las mujeres trabajadoras, contra el machismo y en defensa de los derechos de las mujeres”.
Han comenzado a desarrollar una hoja de ruta política para superar la opresión de las mujeres trabajadoras y, en ese camino, se han comprometido a desarrollar las claves para la emancipación de las mujeres. Entre otras cuestiones, Itaia trabajará para acabar con la violencia machista, lograr condiciones laborales de calidad para todas, socializar los trabajos de cuidados, poner fin a la mercantilización de los cuerpos de las mujeres trabajadoras y avanzar hacia un aborto de calidad, gratuito y universal.
8 de marzo
En esa línea, este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, Itaia se movilizará en distintas localidades de Euskal Herria bajo el lema: “Por la liberación de las mujeres trabajadoras, ¡a la lucha!”.
Han subrayado que el 8 de marzo es un día de lucha y también un día para señalar a quienes vacían de contenido las reivindicaciones: “No podemos aceptar de ninguna manera que el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras se convierta en una jornada protocolaria dentro de la agenda de instituciones y empresas. Un día de lucha no debe servir para buscar consensos ni para apelar a una unidad abstracta de la sociedad. Al contrario, es un día para señalar a los responsables de nuestra pobreza, a los agresores, a quienes nos tratan como trofeos u objetos y a quienes vacían de contenido nuestras reivindicaciones”.








